INGREDIENTES:
·
10 peras conferencia
·
10 cucharadas soperas de azúcar
·
2 botellas de vino tinto o 2 de vino blanco
·
2 ramas de canela
·
Uvas y ciruelas pasas o melocotón en almíbar
PREPARACION:
Escogemos una cazuela en la que podamos bañar las peras
con el vino pero que las mismas llenen el fondo, este detalle es importante por
la cantidad de vino que tenemos que añadir.
Añadimos a la cazuela una cucharada sopera de azúcar por
cada pera que hagamos, si queremos darle un toque de frescura le podemos añadir
un poco de zumo de naranja o limón (estos sabores los encontraremos después),
también puede ser simplemente agua, hay que añadirle algo de líquido ya que
queremos que el azúcar llegue a hacerse un almíbar al punto de hebra.
Cuando lo conseguimos añadimos el vino y dejamos que se
funda con el azúcar. Seguidamente ponemos las peras y dejamos que rompa a
hervir, añadimos la canela en rama y controlamos la fuerza del fuego.
El tiempo de cocción variará dependiendo de muchos
matices que en mi cocina si puedo controlar pero en la vuestra no. El más
importante de todos es que las peras deben estar muy duras, ese grado de dureza
es el que nos permitirá cocerlas más o menos. Cuanto más cuezan mejor quedan ya
que el vino penetrará más en ellas, el vino con todos los sabores y aromas de
lo que añadimos a la cazuela. Otro punto importante es tener la cazuela tapada
para que no se evapore el vino, para ello tendremos que controlar muy bien el
fuego, veremos que poco a poco el vino se va reduciendo y manchando las peras
más por un lado que por otro, debemos ir girándolas para que tomen color
uniformemente. Al reducirse el vino veremos que el mismo se convierte en espuma
al hervir y cubre las peras en su totalidad. Esto solo ocurre si tenemos la
cazuela tapada, si controlamos el fuego para que esto pase y no se salga,
conseguiremos una perfecta cocción de las peras. Poco antes de que terminen de
hacerse añadiremos las frutas pasas o el melocotón en almíbar.
Suelo quitarlas del fuego un poco antes de que terminen
de hacerse ya que mientras se enfría el vino sigue cociendo. Tampoco es
imprescindible pero si las sacamos bien hechas luego las encontraremos algo
blandas. Dejamos que enfríen y las metemos a la nevera para el día siguiente,
incluso con dos días de reposo ganan más, pero para eso hay que tener mucha
fuerza de voluntad.


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