Señor
mío y Dios mío, llegó la
hora de levantarme con todo el ánimo del mundo, con ganas de vivir una vida
dichosa, a pesar de las dificultades.
Sé que cada momento difícil hace parte de la vida, por
eso, más que renegar, quiero encontrar en cada dificultad todos los aprendizajes posibles para
vivir siendo más feliz.
No me he dado por vencido, y espero no darme por vencido cuando
en el futuro se presenten estos momentos.
Saber que estoy contigo me hace feliz y me permite creer en que hay alguien que me ama.
Gracias por esta nueva oportunidad para vivir, por cada una de
las personas con las que voy a compartir y por darme sabiduría para enfrentar cada instante.
Te amo, porque me muestras el mejor camino para seguir, siempre
buscando realizar el bien a quienes están cerca.
Amén

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios