Google Ads

TODO LO REALIZO CON PACIENCIA



La otra vez me paso algo curioso y gracioso a la vez, después de estar trabajando aproximadamente 12 horas en un rodaje publicitario en el aeropuerto (de las 5 de la tarde a las 5 de la mañana) en donde participamos personas de diferentes de nacionalidades. Como no había transporte a esa hora, decidí acercarme a la parada de taxis que estaba a unos 100 metros más adelante de la puerta de donde había salido. Me había dado prisa para ser uno de los primeros en la fila, pero también uno de los compañeros que había trabajado conmigo había tenido la misma idea de irse lo más rápido posible. Los dos nos encontramos en la aún vacía parada de taxis. Durante 20 minutos no pasó ningún taxi. Mientras esperábamos el medio transporte, veíamos como a 100 metros de distancia los demás compañeros iban saliendo. Cuando empezaron los primeros taxis a aparecer, eran interceptados antes de la parada por todos los otros compañeros. Después de 10 minutos más de espera, decidimos con este compañero dejar la parada de taxi ya que no llegaba ninguno y regresar a donde estaban nuestros compañeros. A todo esto, ya habíamos perdido como doce taxis. La verdad que con el cansancio y el sueño que tenía me estaba comenzando a impacientar, así que cuando llegamos a donde estaban nuestros compañeros nos pusimos primero en la fila argumentándoles que ya estábamos desde antes que ellos en la tan desafortunada espera. A todo esto, un taxi estaba esperando. Subimos a este y le indicamos la dirección hacia donde íbamos, y el taxista nos dice muy amablemente..."Perdonen, pero no les es molestia si llevo a los otros pasajeros que van hacia donde yo vivo..... es que ya termino el turno de trabajo y prefiero estar cerca de mi casa".

Imagínense, a esa hora de la mañana, después de perder todos los taxis que habían pasado, perder otro más, que alegría tenía. Al bajar del taxi, lo miré al fortuito compañero de trabajo que por cierto era un africano muy tranquilo, y después de una reflexión sobre que yo generalmente no tengo tanta mala suerte, se me ocurrió preguntarle: "...¿ Oye, tu siempre tienes esta suerte?" y su contestación fue muy clara "SIEMPRE", la verdad que me causó gracia su inesperada respuesta, así que volví a preguntar ¿Siempre?, y él me contestó "SIEMPRE, POR ESO TODO LO REALIZO CON PACIENCIA".

La verdad, que aquella noche en el aeropuerto, tuve la suerte de haber recibido de este circunstancial compañero africano, una enseñanza sobre la paciencia que quería compartirla con todos los amigos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Por favor, escriba aquí sus comentarios

Gracias por su visita.

EnPazyArmonia