Oda a la alegría. Beethoven, 9ª sinfonía: Oh amigos, dejemos esos tonos!
¡Entonemos otros más agradables y más alegres!
Alegría, hermosa llama de los Dioses, hija del
Eliseo. Entramos, oh
celeste deidad, en tu templo ebrios de tu fuego.
Tu
hechizo funde de nuevo lo que los tiempos separaron. Los hombres se vuelven hermanos
allí por donde reposan tus suaves alas.
Quien haya tenido la dicha
de contar con un amigo, quien
haya logrado conquistar a la mujer amada, que su júbilo se una al nuestro.
Todos
los seres beben de la alegría del seno abrasador de la naturaleza. Los buenos como los malos, siguen su senda de rosas.
Volad alegres como sus soles a través del
inmenso espacio celestial, seguid,
hermanos, alegres como héroes en pos de la victoria.
¡Abrazaos millones de hermanos! Que este beso envuelva al mundo
entero! Hermanos! sobre la bóveda estrellada habita un Padre bondadoso!
¿Flaqueáis,
millones de criaturas? ¿No intuyes, mundo, a tu Creador?
Búscalo en la bóveda celeste, ¡Su morada ha de estar más allá de las estrellas! Escucha la 9ª
Sinfonía. Es un deleite.

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