Pocos
seres humanos han dejado en este plano una buena huella como lo hizo de modo
extraordinario Francisco de Asís, 1181-1226.
Tuvo
el coraje y el desasimiento para cambiar una vida rica en bienes materiales por
otra plena de bienes espirituales.
Muchas valiosas lecciones hay en su vida, pero destaquemos tres:
Su
fraternidad, su espiritualidad y su servicialidad.
Para
él todos eran hermanos: Los hermanos pobres, los hermanos
ladrones, el hermano sol, la hermana tierra o el hermano lobo.
Él
derribaba muros y construía puentes de unidad con su amor
ilimitado, Francisco vivió para unir y no para enfrentar.
Y
lo lograba porque vivía en sintonía constante con Dios
como su amado para verlo y amarlo en todo y en todos.
Esa
comunión amorosa con Dios lo impulsaba a ser inmensamente compasivo, a ser un
instrumento de paz, armonía y bondad.
Lee algo sobre él y te moverá a ser también un
canal de fraternidad, a cuidar
tu espíritu y a servir de incondicional como Yeshua y él.

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