Era un genio y ya desde niño brilló y despertó emociones,
algo que fue aumentando paso a paso porque sabía crear un show.
Interpretaba
con facilidad las piezas más difíciles y daba espectáculo
al sacar variados sonidos a una sola cuerda con unas manos muy flexibles.
Compuso
conciertos para violín y en torno a él se creó una fama
con rumores como el de que tenía un pacto con el diablo.
La
verdad es que era en extremo talentoso y le fascinaba deslumbrar y despertar
sensación con trucos como Liszt su contemporáneo.
Era
un ser de excesos en lo que componía, en especial sus
Caprichos para violín, pero también en su vida privada.
Le
gustaban el juego y el licor hasta el extremo de dilapidar los grandes
capitales que ganaba con sus exitosas giras.
Paganini es un espejo de cuánto le cuesta al ser humano
manejar bien la fama, el poder y las riquezas.

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