Todos los días te preguntan varias
veces: "¿Cómo estás?",
y tú eliges una respuesta que puede sonar así:
Excelente,
gracias a Dios
Super bien y mejorando, de maravilla, muy bien,
megabien
Mejor,
mejor y mejor.
Al hacerlo refuerzas tu actitud
positiva y les das nutrientes y fuerza a tu mente y tu espíritu.
Al
mismo tiempo, fluyes con
la ley de atracción y te
llegan más cosas buenas porque es lo que piensas y lo que dices.
Tu respuesta influye en ti porque la
estás dando bien o mal miles y miles de veces durante toda tu vida.
Por eso
oscureces tu horizonte y
atraes lo peor cuando tus respuestas son negativas:
Mal.
En la olla.
Jodido.
Más o menos.
Pasándola.
Malangas.
Llevado
como todo el mundo.
Así lo decretas y así será.
Recuerdo
ahora a un amigo en silla de ruedas que siempre responde: "Excelente, gracias a
Dios".
Tú eliges.

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