Una de
las fallas más graves del ser humano es dejarse manejar por su ego soberbio y,
así, caer en estos errores:
Controlar: el orgulloso pretende manejar a los demás y que ellos se plieguen a sus
caprichos y su voluntad de dominio.
Competir: El soberbio siempre quiere ganar, no acepta derrotas y, es incapaz de
lograr acuerdos de ganar-ganar. No sabe perder.
Dominar: El ego impulsa a presionar a los otros para que se inclinen, se sometan
y sean como fichas del ser arrogante e impositivo.
Manipular: El soberbio busca ardides o estratagemas para imponer sus gustos, y su
falta de ética lo lleva a servirse del engaño y el temor.
Someter: El orgulloso y el egoísta solo están bien cuando se hace lo que ellos
quieren: tener a su lado ovejitas dóciles y sin carácter.
Tener
la razón: Con ego te sientes dueño de la verdad y no
aceptas que solo tienes tu parcelita de verdad. Nunca la verdad, solo tu
verdad.
Si
reconoces varias de estas actitudes en ti ya sabes por qué no disfrutas de
buenas relaciones, eres infeliz y los demás no te aman.

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