La
mayoría de la gente inicia las relaciones con las miras puestas en lo que puede
sacar de ellas, en lugar de en lo que puede aportar a ellas.
El objetivo de una relación es decidir qué parte de tí
mismo quisieras ver descubierta, no qué parte de la otra persona puedes
capturar y conservar.
Resulta
muy romántico decir que no eras "nada" hasta que llegó esa otra
persona tan especial; pero no es cierto. Y, lo que es peor supone una
increible presión sobre esa persona, forzándole a ser toda una serie de cosas
que no es.
Al
no querer "desengañarte" , trata con gran esfuerzo de ser y hacer
esas cosas, hasta
que ya no puede más. Ya no puede completar el retrato que te has forjado
de él o ella. Entonces surge
el resentimiento, la cólera.
Esa persona empieza a recuperar su auténtico yo, actuando
más de acuerdo con "quien realmente es". Y en ese momento es cuando
dices que "realmente, ha cambiado".

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