Desde
el punto de vista simbólico, las personas que engordan, en realidad lo que
hacen es “protegerse” de los demás, o de algún tipo de situación o trauma
instaurado en su cabeza.
En la obesidad no se acumula masa ósea, ni muscular, ni
se agranda ningún órgano, ni se llena ninguna cavidad de aires malignos. Lo único que se acumula bajo la
capa de la piel es una cantidad de grasa (energía estancada) que no se
va a usar y se retiene una cantidad de líquido (emociones tóxicas), que el
organismo no puede eliminar.
El
peso excesivo representa la necesidad de protección. Buscamos protección
de heridas, desaires, crítica, abuso, etc. La obesidad refleja nuestro temor a la vida.
Cuando
sentimos que en nuestra vida carecemos de afecto, cuando depositamos nuestro
amor o nuestra confianza y nos sentimos traicionados decepcionados o no
correspondidos, aparece la obesidad. Cuando tenemos la sensación de que la vida no nos
responde como nosotros quisiéramos, empezamos a sentirnos desprotegidos
y eso se refleja en nuestro cuerpo como obesidad, el cuerpo empieza a crear una
protección falsa: la grasa.
De cierta forma, podemos pensar que la obesidad aparece
cuando requerimos encontrar nuestro lugar en el mundo y sentimos que nuestro
espacio vital está siendo transgredido y somos incapaces de defender nuestro
lugar, nuestro cuerpo reaccionará ante ello, materializando más volumen, como
una forma de hacerse presente y visible a quienes nulifican nuestra presencia. El agua es símbolo de
emotividad, cuando esta emotividad se vuelve excesiva, se desborda y nos
sentimos heridos por cosas que no deberían lastimarnos, empezamos a acumular
líquido en nuestro cuerpo, que de igual manera, se convertirán en kilos de más.
Las células del cuerpo de una persona obesa, obedecen una
orden de acumular grasa, y como sea, de no soltarla, no “quemarla”.
Centrándonos en la grasa, ésta podría considerarse como un elemento comodín que
el cuerpo, obediente como marinero a las órdenes del patrón, el inconsciente,
las sitúa estratégicamente con distintas intenciones, tantas como obesos.
Tres
ejemplos:
1.
En el abdomen, para defenderse de ser adulto. Tomamos forma de bebé
barrigón. Puede que el árbol ataque a los niños cuando “espigan”. En el abdomen
también, para simular un embarazo. El árbol genealógico te acepta como madre,
no como mujer.
2.
En las caderas y muslos, para ocultar el talento creativo y la libertad de
expresión artística. El árbol asignó a otra persona este territorio, o
hay una prohibición total al desarrollo libidinal, en beneficio de otro de los
egos, por ejemplo el intelectual o el material.
3.
En todo el cuerpo, a consecuencia de un abuso sexual. Puede provocar que
asociemos “la belleza” con “la agresión”. Es decir, si soy bella soy blanco de
agresiones sexuales, por lo tanto engordo y de ese modo nadie me mirará, ni me
deseará sexualmente. Es una forma de defensa para estar a salvo.
Desde la perspectiva de Naska Groppaglio, la obesidad,
así como la delgadez, las jorobas, etc. se utilizan para integrarse en el “clan
familiar”. Cuando no hay
suficiente espacio en familias con muchos hijos, cuando uno nace no deseado,
del sexo opuesto al esperado, es posible que el cerebro más primitivo encuentre
estrategias de supervivencia que responden a estos patrones.
También
hay personas que establecen su prioridad en el ahorro, en no gastar ni un
centavo. Son las personas que no invierten, sólo acumulan. La obesidad
podría ser un síntoma de esa disposición, del miedo a que le falte. Como un
seguro a todo riesgo, donde la grasa es “el seguro”.
Detrás
de la obesidad también puede haber una madre dominante, posesiva, que ejercía
un control estricto sobre su alimentación, sus pensamientos, sus sentimientos y
su creatividad. En este sentido, la obesidad representa una oposición
inconsciente a la autoridad materna que abusó de nosotros.
Un ejemplo puede aclararlo: Una niña empezó a engordar
para que su madre la quisiera y se preocupara de ella como de su abuela que
había enfermado y ahora estaba en su casa robándole toda la atención.
Alejandro
Jodorowsky dice que cuando uno sufre un abuso, eso se sigue repitiendo.
Hay que eliminar de la mente el símbolo del abuso y romper la fijación con un
acto psicomágico. En este caso le recetó que comprara tantos kilos de huesos
para perros como los que ella tenía en estos momentos de sobrepeso. Llevar toda
esa carga en una carretilla hasta el cementerio donde estaba enterrada su
abuela y decirle: ” abuelita, estos kilos son tuyos, no son míos, me libero de
esta carga” También debería llevar miel para endulzar y que no fuera un acto
hostil.
Noticias
relacionadas con la obesidad
Una
noticia apunta que el estómago puede actuar como un “segundo cerebro”.
Se ha descubierto toda una red neuronal de entorno a cien millones de neuronas
en el conducto intestinal. De esta manera, lo que se conoce como “sentimiento
intestinal” es el nudo en el estómago que todos conocemos. A riesgo de
equivocarnos, podemos pensar que en este rudimentario “cerebro” el hambre de
amor, de atención y de ternura, lo satisfacemos con exceso de alimento.
Otra
noticia habla de una especie de “interruptor biológico” de la obesidad, que
ofrece la posibilidad de manipular la presencia o ausencia de grasa en zonas
anatómicamente estratégicas del cuerpo. Ese interruptor se activa sobre
todo por el estrés crónico. Este hallazgo explicaría porqué hay personas que
durante sus vacaciones, pese a los habituales excesos del verano, pueden llegar
a perder peso al alejarse temporalmente de sus presiones y preocupaciones
cotidianas.
La última de las noticias que vamos a comentar es una especie de “programación
enferma” que advierte que pronto habrá una epidemia de cáncer de estómago en
los países desarrollados, según han alertado expertos en esta patología.
Para estos expertos, la causa de este incremento podría tener relación con la
obesidad.
Los
continuos estados de depresión, el cansancio, la apatía, el desgano, el
desánimo, son también causa de sobrepeso. La obesidad también tiene
relación con la dificultad en las relaciones sociales. Los sentimientos
extremos dentro de las relaciones de amor y odio, la emociones mal controladas.
El no saber relacionarnos, rechazando a quien nos hace bien y aceptando
amistades que nos dañan. Si queremos adelgazar, será necesario cambiar y
transformar nuestra actitud en las relaciones humanas. Analizar en calma todo lo que es inútil o perjudicial,
encuentra el gusto por la vida, digiérela, entonces el cuerpo hará su trabajo
con facilidad.
Luchar
contra la obesidad constituye una pérdida de tiempo y energía. Las
dietas no funcionan. En el momento en que dejes de seguirlas, el peso vuelve a
aumentar.
El
encontrar cual es nuestro problema central, nos facilitará el trabajo, ya que
podemos ubicarnos a corregir la causa.
Sería interesante y sobre todo positivo, complementar lo
que los especialistas médicos aconsejan respecto a dietas y ejercicios para
sanar la obesidad, con una mirada diferente a la misma, entendiendo la obesidad como un mensaje que el
cuerpo nos manda para sanar lo que hay en su raíz.
Debemos preguntarnos:
¿Qué sentido metafórico tiene acumular la grasa o el
líquido en este lugar de mi cuerpo?
¿Qué es lo que en realidad acumulo y para qué?
¿Por qué no dejo fluir la energía y las emociones?
¿Qué oculto tras la grasa?
¿A quién o a qué me parezco con esta imagen?
¿He sido visto por mis padres?
¿He tenido suficiente espacio para crecer entre mis
hermanos?
¿Estoy alimentando mi falta de amor con exceso de comida?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios