Los tacos son un clásico de las recetas de comida mexicana. Para que las
tortillas se mantengan crujientes, no deben empaparse con el relleno. Los
frijoles bien escurridos hacen de barrera para conseguirlo. Además, es la razón
por la que los tomates se dejan reposar un rato en un colador antes de
añadirlos a la sartén.
INGREDIENTES
½ cebolla cortada en cubos
3 tomates grandes (unos 400 g)
250 g de pechuga de pollo cortada en dados
100 g de jalapeños troceados (opcional)
25 g de condimento para tacos en polvo
10 tortillas de maíz para tacos
200 g de frijoles negros cocidos
Queso rallado
PARA SERVIR
Unas hojas de lechuga
Cilantro picado
Jalapeños
Crema agria
PREPARACIÓN
Pela los tomates, córtalos en daditos y ponlos en un escurridor para que
eliminen el exceso de líquido. Saltea los dados de pollo en una sartén con un
chorrito de aceite, a fuego vivo, unos cinco minutos, y retíralos. Limpia la
sartén con un papel de cocina, agrega un poco más de aceite y sofríe la cebolla
durante ocho o diez minutos.
Agrega los tomates y rehógalos unos cinco minutos, removiendo a menudo.
Incorpora de nuevo el pollo y añade el condimento para tacos y, si lo deseas,
los jalapeños troceados. Prosigue la cocción unos cinco minutos y retira del
fuego.
Precalienta el horno a 200°C. Coloca las tortillas de maíz en una fuente
de horno, una junto a otra. A continuación, pon una cucharada de frijoles en la
base de cada tortilla, añade otra cucharada de relleno y, por último,
espolvoréalos con queso rallado.
Hornea los tacos diez o doce minutos, hasta que el queso se haya
derretido. Retíralos e incorpora los últimos ingredientes, en frío: lechuga
cortada en juliana fina, cilantro picado, más jalapeños y crema agria. ¡Y a
comer!


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