Mira
hacia arriba y hacia a tu alrededor. Descubre que es un mundo maravilloso.
No
pienses en tus problemas por un momento, y céntrate en las posibilidades
positivas. Ten en cuenta lo mucho eres capaz de hacer.
Da vuelta a tu atención por un minuto y aléjate de las
preocupaciones y las ansiedades. Recuérdate a ti mismo todas las bendiciones
que Dios te ha dado.
La
dirección hacia donde enfoques tu vida será la dirección en que tu vida se
moverá. Avanza hacia lo que es bueno, valioso, amoroso, fuerte y verdadero.
Llena tu conciencia de las cosas que llenarán tu vida y
tu mundo. Así expandirás tu conciencia más allá de tus propias preocupaciones y
hacia lo mejor que puedes llegar a ser.
Mira
a Dios y mira con confianza hacia la mejor visión de ti que puedas imaginar. En
ese momento estarás construyendo tu propio camino.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios