Dichoso
el árbol, que es apenas sensitivo,
y
más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues
no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni
mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el
temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y
sufrir por la vida y por la sombra y por
lo
que no conocemos y apenas sospechamos,
y la
carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y
no saber adónde vamos,
ni
de dónde venimos!...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios