Un coeficiente intelectual superior te puede dar más
satisfacciones que ser admitido un grupo de superdotados y poder alardear en
tus citas por internet. El CI, medido por una batería de pruebas de memoria
funcional, habilidades espaciales y reconocimiento de patrones, entre otras,
captura una amplia gama de habilidades cognitivas, de la verbal a la analítica
y más allá. Veinte puntos es “una gran diferencia”, dice la científica
cognitiva Cathy Price del University College de Londres, quien dirigió la investigación.
“Si una persona eleva su
CI de 110 a 130, pasa de ser promedio a ser superdotado. Y si cambia de 104 a
84, pasa de ser promedio a estar por debajo de la media”.
Su estudio fue hecho com personas de 12 a 20 años pero,
teniendo en cuenta los recientes descubrimientos sobre la capacidad del cerebro
de cambiar incluso a los 60 y 70 años —la llamada neuroplasticidad— Price cree que los
resultados son válidos para todos. “Supongo que el rendimiento en pruebas de
coeficiente intelectual podría cambiar de manera significativa en la edad
adulta también”, dice. “El mismo grado de plasticidad [que se observa en
los adultos jóvenes] puede estar presente toda la vida”.
En un estudio reciente, Price y sus colegas documentaron
cómo los cambios en el CI están relacionados com cambios estructurales del cerebro. En el 39 por
ciento de los sujetos cuyo CI verbal cambió significativamente, escáneres
cerebrales aplicados antes y después mostraron un cambio correspondiente en la
densidad y volumen de la materia gris (la cantidad de neuronas) en una región
de la corteza motora izquierda que se activa al nombrar, leer y hablar. En el 21 por ciento cuyo CI no
verbal (cualquier capacidad de solucionar problemas no relacionados con
el lenguaje, como el razonamiento espacial) aumentó o disminuyó, también lo
hizo la densidad de materia gris en el cerebelo anterior, que se asocia con el
movimiento de la mano.
Aunque
la mayoría de nosotros piensa que las habilidades motoras y las capacidades
cognitivas son como el agua y el aceite, varios estudios han descubierto que
refinar las habilidades sensomotoras pueden reforzar las cognitivas”.
Nadie sabe exactamente por qué, pero es posible que los dos sistemas cerebrales
estén más interconectados de lo que creemos”.
Así
que, si aprendes a coser o escuchas música clásica, podrías estar elevando tu
coeficiente intelectual.
La importancia de la memoria a
corto plazo
Aunque trabajar con la memoria a corto plazo, básicamente
el bloc de notas del cerebro, ha sido considerado solo uno de los componentes
del índice de inteligencia general, investigaciones recientes muestran que en
realidad puede ser la palanca para aumentar la inteligencia en general.
En una de las mayores sorpresas de la investigación sobre
inteligencia, científicos dirigidos por Susanne Jaeggi y Martin Buschkuehl de
la Universidad de Michigan descubrieron
que la memoria a corto plazo puede ser la base de la inteligencia en mayor
medida de lo que se sospechaba.
Entrenaron a voluntarios adultos en una difícil prueba de
memoria a corto plazo: los voluntarios escuchaban una cadena de letras al mismo
tiempo que veían una serie de pantallas de ordenador con un cuadrado azul en
lugares diferentes; luego tenían que indicar cuando la letra hablada o la
posición del cuadrado coincidían com la de alguna pantalla anterior. Mientras más trabajaron la
memoria a corto plazo, mayor fue la mejora en la forma más pura de la capacidad
intelectual, la inteligencia fluida, la capacidad de razonar y resolver problemas de manera
independiente de los conocimientos existentes.
(La parte de la prueba de razonamiento utilizó las
llamadas matrices progresivas: ver tres configuraciones geométricas y elegir
cuál de las muchas opciones siguió el patrón). El equipo de Michigan obtuvo los
mismos resultados en niños en edad escolar, lo que demuestra que el entrenamiento de la memoria
impulsa el rendimiento en las pruebas de inteligencia, por lo que podría
ser el camino más seguro para lograr un CI más alto.
“Existe
cierta controversia sobre si el entrenamiento cerebral puede mejorar la
cognición”, dice el neurocientífico Eric Kandel, de la Universidad de
Columbia, que compartió el Premio Nobel 2000 de Medicina por descubrimientos
acerca de los fundamentos celulares y moleculares de la memoria. “Pero si realmente trabajas la
memoria, como por ejemplo memorizando poesía —los sonetos de Shakespeare
funcionan— es probable que mejoren algunos aspectos de tu función cognitiva”.
La neuroimagen ofrece pistas sobre cómo los ejercicios de
memoria puede mejorar la inteligencia pura. Durante el entrenamiento de la
memoria, según muestran los escaneos cerebrales, varias regiones (la corteza
prefrontal lateral, la corteza parietal inferior, la corteza cingulada anterior
y los ganglios basales) se
vuelven más activas, lo que indica que estas regiones están involucradas en la
memoria. Lo interesante es que esas mismas regiones también entran en
acción cuando el cerebro razona y piensa.
“Soy
cautelosamente optimista de que estamos viendo efectos reales en estos estudios
de entrenamiento de la memoria”, dice el psicólogo Jason Chein, de la
Universidad de Temple. En su trabajo ha descubierto que los adultos que entrenaron con una tarea compleja de
memoria operativa durante cuatro semanas experimentaron mejoras significativas
en comprensión de la lectura.
La
clave para este tipo de beneficios es el “entrenamiento intensivo”, dice
Kandel, y no exactamente el remedio rápido que nos cuentan que podemos obtener
al comer arándanos o beber zumo de granada. En su lugar, la inteligencia proviene de tener más
sinapsis (conexiones entre neuronas). La creación de nuevas neuronas
(neurogénesis) y sinapsis hace que el aprendizaje sea posible.
Presta atención
El
otro elemento cerebral que puedes entrenar para aumentar tu CI es la atención.
Los neurocientíficos han demostrado una y otra vez que la atención es la
condición sine qua non para el aprendizaje.
Los
efectos sobre la mejora en la atención podrían explicar por qué los
medicamentos estimulantes como Ritalin y Adderall ayudan a algunas personas a
recordar. Ambos estimulantes aumentan el nivel de dopamina —la sustancia
neuroquímica que produce la motivación y la sensación de recompensa— en el
cerebro, lo que hace que sea más probable que la tarea en cuestión retenga tu
atención.
Asimismo, se ha demostrado que los juegos de acción y los
de estrategia mejoran memoria y atención. Otro medio para el mismo fin, según
Price, de la UCL, es la pasión. Si no te importa lo que estás leyendo, viendo u
oyendo, no lo retendrás.
Los
hábitos clave para fomentar la capacidad intelectual
Si bien mejorar el cerebro requiere trabajo, la buena
noticia es que hay algunos
medios para lograrlo.
-
Ejercicio aeróbico. Caminar 45 minutos al día, tres veces a la semana
estimula la producción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que
promueve la generación de nuevas neuronas y sinapsis subyacentes en el
aprendizaje. Científicos dirigidos por Arthur Kramer, de la Universidad de
Illinois y Kirk Erickson, de la Universidad de Pittsburgh, han mostrado que el
ejercicio incrementa la materia gris en la región del hipocampo que procesa
nuevos conocimientos, en particular la relación entre las diferentes piezas de
información que forman recuerdos complejos. Tal vez no eleve tu CI, pero
atiborrarte la corteza cerebral con más información seguro que te volverá más
erudito.
-
Siestas. En un estudio de la Universidad de California descubrieron que una siesta
puede elevar la capacidad intelectual. Los estudiantes que se echaron
una siesta de 90 minutos a las 2 de la tarde después de una tarea pesada para
el hipocampo —aprender los nombres de cerca de 120 rostros nuevos— aprendieron
nuevos nombres después de la siesta y mejor.
“En las personas que se quedaron despiertas se produjo un
deterioro de la capacidad de memoria, perouna siesta restauró dicha capacidad a
niveles aún más altos que los de antes de dormir”. Los electroencefalogramas,
electrodos que registran la actividad cerebral, indican cómo sucedió. La
cantidad de estallidos de actividad eléctrica llamada husos de sueño que las
personas experimentaron durante las siestas pronosticó lo mucho que su
capacidad de aprender mejoraría al despertar.
Los husos de sueño indican la actividad que ayuda a pasar
la información del hipocampo al córtex para su almacenamiento permanente. Es
como mover datos de una memoria USB a un disco duro, lo que “consolida en
almacenamiento a largo plazo la información que descargas y te deja una
capacidad de USB (hipocampo) renovada para absorber nueva información”. Mientras mejor trasladamos la
información del hipocampo (lugar de almacenamiento inicial) a la corteza (sitio
de almacenamiento a largo plazo), más información podemos obtener cuando la
necesitamos.
-
Mente en blanco. Utilizando una resonancia magnética funcional,
científicos de la Universidad de Tohoku en Japón midieron el flujo sanguíneo
cerebral de 63 voluntarios a quienes pidieron que mantuvieran la mente en
blanco. Aquellos con el mayor flujo de sangre en la materia blanca que conecta
una neurona a otra obtuvieron la puntuación más alta en una tarea que les
exigía generar con rapidez nuevas ideas, según informaron los investigadores en
la revista PLoS ONE. Como la creatividad surge de ver conexiones que otros
pasan por alto, es lógico que aumentar la actividad de la sustancia blanca al
permitir que descanse el cerebro promueve la creatividad. Así que suelta el móvil y deja
el cerebro ocioso.
-
Cafeína. Una
descarga de café puede aumentar la agudeza de tu mente, según un estudio
de la revista Nature Neuroscience que halló que la cafeína fortalece las
conexiones cerebrales. Ratas tratadas com inyecciones de cafeína en cantidad
comparable a la de dos tazas de café registraron una mayor actividad eléctrica
entre las neuronas de la sección del hipocampo llamada CA2, según descubrieron
Serena Dudek y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Medio
Ambiental. Una
conectividad más fuerte implica mejor aprendizaje y memoria.
- Un
segundo idioma. Cuando un cerebro que habla con fluidez dos idiomas
elige entre, por ejemplo, el español y el francés, los circuitos corticales que
contienen ambos idiomas se activan. La corteza prefrontal debe entonces
intervenir para elegir la palabra adecuada. El entrenamiento que la corteza
prefrontal tiene con el bilingüismo se traslada a otras funciones, puliendo
tales habilidades para el desarrollo del CI como la resolución de problemas y
el cambio de atención.
-
Ciertos alimentos. Mientras
que una dieta saludable se asocia com un menor riesgo de padecer Alzheimer,
diabetes y accidentes cerebrovasculares, no existen pruebas sólidas de que
ciertas vitaminas o alimentos con alto contenido de antioxidantes eleven la
inteligencia. Sin embargo, los científicos tienen la esperanza en
algunos ingredientes exóticos. Por ejemplo, algunos estudios sugieren que la
cúrcuma y el zumo de granada podrían mejorar la memoria u otros aspectos de la
función cognitiva.

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