A
pesar de que perder peso conduce a una mejora en nuestra salud no sucede lo
mismo con nuestra salud mental: adelgazar no proporciona felicidad.
El trabajo se basó en el análisis de 1.979 adultos con
sobrepeso y obesidad que perdieron el 5% o más de su peso corporal inicial
durante un período de seguimiento de 4 años.
Según
los investigadores, los participantes estaban más sanos, tenían una mejor salud
física, pero eran más propensos a sentirse deprimidos, en comparación con los
que se mantuvieron en su peso original.
¿Adelgazar nos deprime? El estudio pone de manifiesto la necesidad de considerar la
salud mental junto a la salud física de cara a la pérdida de peso ya que,
aunque los resultados no simbolizan que perder peso provoque depresión,
ambas sí pueden compartir una causa común. Tras eliminar los sujetos con
problemas de salud graves, estado de ánimo deprimido o circunstancias sociales
especiales (la pérdida de un ser querido, por ejemplo), la sensación de
depresión o ánimo deprimido aumentó un 52% con la pérdida de peso.
"No
queremos desanimar a nadie que quiera tratar de bajar peso, ya que tiene
enormes beneficios físicos, pero las personas no deben esperar la pérdida de
peso para mejorar al instante todos los aspectos de su vida. La
publicidad de las dietas puede dar expectativas poco realistas acerca de la
pérdida de peso. A menudo prometen mejoras de la vida inmediatas, que no puede
ser corroboradas en la realidad para muchas personas. Así que la gente debe ser
realista acerca de la pérdida de peso y estar preparada para los desafío.

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