Tu mejor aliado es el amor
incondicional y con
su magia no juzgas, respetas y eres compasivo.
Tu ganancia está en expandir tu
conciencia, armonizarte y unificar cuerpo, mente, sentimientos y tu entorno.
Si vas a lo esencial alcanzarás la paz tan deseada y la seguridad de
tener lo que necesitas en cada momento.
Si de verdad te enamoras de Dios verás
como desaparecen el miedo, las dudas y la enfermedad.
En tu espíritu como chispa divina está
la verdadera fuente de energía interior que equilibra tu cuerpo y tu psiquis.
Decide romper todas las ataduras, gana
la libertad interior
y serás el dueño de ti
mismo.
Todo el
tiempo que dedicas a
relajarte, orar y meditar, te energiza, te calma y te revitaliza.
Puedes
esperar lo mejor cuando
cuidas tu paz interior, y lo peor si y te subyugan los bajos instintos y
los delirios del ego.
Ahora
bien, si te sosiegas y te
reconoces, vuelves a lo esencial y no te desgastas en asuntos de poca
importancia.
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