Cuesta asumirlo, pero nadie nos ofende.
Son las ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas y Dios” las que nos hieren, ideas que
están en el inconsciente.
Acepta
que la mayoría de las personas nunca van a cuadrar con las expectativas
irreales que tienes.
La gente, las situaciones, las cosas y
el destino no te fallan, son tus expectativas. Un engaño sutil, fuente de mucho
dolor.
Para no
sufrir repite cien veces: “Crearme
expectativas me hace sufrir mucho”. Las ofensas nacen de la inconsciencia de alguien.
Si
crees que él debe actuar como tú lo piensas estás errado porque él está en un
estado de ceguera espiritual.
Te
sientes ofendido porque él obró mal, bien, ¿acaso tú nunca los has hecho? Acepta que también fallas
La salida amorosa está en comprender y
perdonar, está en actuar con serena y linda compasión.

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