Imagínense en qué aprietos ponemos a los clientes cuando
nos piden algún descuento, les decimos que se lo podemos hacer barato y bien
hecho pero podrémos tardar muchos meses en entregarles el trabajo, o se lo
podemos hacer barato y rápido pero no garantizamos calidad, ¿qué creen que
dirán los clientes?.
Obviamente no nos podemos dar el
lujo de entregar trabajos de mala calidad porque eso hablaría mal de nosotros, por lo que nuestras opciones
deberían estar entre bueno y rápido, o bueno y barato.
Es habitual que la mayoría de
clientes pida algo con prisas, lo quieren para ayer, bien hecho y a buen precio
(para ellos), por lo que
no precísamente debes darle la fórmula sino que debes contemplarla para ponerle
precio a tu trabajo.
Rápido y Bueno
Si te piden algo bien hecho y
rápido debes sumarle ese
costo extra, por las prisas, al precio que le des a tu cliente, de lo
contrario se acostumbrarán a que siempre les cobras lo mismo no importa si
duermes tus 8 horas o si no dormiste en 4 días, y terminarás con pedidos
exigentes, menos dinero en la bolsa y un caos en tu vida.
Recuerda que el cliente no olvida cuánto lo cobraste y en
cuánto tiempo lo entregaste.
Bueno y Barato
Hay algunos clientes que no
precísamente les urgen las cosas, pero a veces es el mismo tipo de clientes que da mucha lata, te
pide cambios constantemente, te hace regresar todo a la primera versión, te
molesta con reuniones tediosas y encima quiere pagar muy poco.
Con ellos debes elegir entre
darte el lujo de no atenderlos porque representan muchos gastos indirectos, o
atenderlos y cobrar un
poco menos de lo habitual pero a sabiendas que será el que menos horas/hombre
representará en el flujo de trabajo para no afectar el resto de proyectos.
Y
tú, ¿qué fórmula tienes para ponerle precio a tu trabajo?

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