Hay mucha sabiduría en los mensajes
finales de las cartas de San Pablo. Veamos:
Manténganse firmes, dedíquense a la obra del
Señor en todo momento, y su trabajo no será estéril.
Estén alerta, sean fuertes y háganlo todo con amor.
Estén alegres, sigan progresando, tengan un mismo sentir, y el
Dios de la paz estará con ustedes.
No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno
cosechará lo que ha sembrado.
Hagan el bien sin desanimarse, y cosecharán lo mejor si son
constantes.
Den gracias a Dios Padre siempre y por todas las cosas.
Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza y resistan con el escudo de la
fe.
Oren en todo tiempo según los inspire el Espíritu Santo.
Perseveren en su oración sin desanimarse.
Hagan su trabajo por Dios, no por los intereses humanos.

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