¿Puedes
detener lo que estás haciendo durante 17 minutos?
¿Has
trabajado más de ocho horas sin pararte del escritorio?
Es
posible que sí
Y además, es posible que no te hayas tomado ni el tiempo
para almorzar.
La pregunta es si efectivamente este tipo de hábitos
laborales, cada vez más comunes, aumentan tu productividad
Y la
respuesta que dan los expertos suele ser un rotundo no.
Un estudio elaborado por la organización letona Draugiem
Group (que agrupa a varias startups) detectó que una larga jornada no mejora tu
rendimiento
Lo
que realmente importa, dice la investigación, es cómo divides el tiempo de
trabajo y la estructura que le das al desarrollo de tus tareas.
Lo que concluyeron fue que aquellas personas que hacen
pausas programadas en su rutina, demostraron ser más productivas que aquellos que trabajan más horas.
Los que inventaron esta regla argumentan beneficios
físicos, mentales y productivos.
Para
ser más exactos, el estudio propone seguir la regla del 52-17, que básicamente
significa trabajar con máxima dedicación 52 minutos y descansar 17.
"No
es que el trabajo de ocho horas al día esté obsoleto, es que ha cambiado hacia
un modelo de horas flexibles", le dice el director ejecutivo de DeskTime, Draugiem
Group.
¿Y si la solución para lograr más en tu vida profesional
es trabajar menos?
"Un
consejo para los trabajadores es que vean cuál su rendimiento diario y analicen
cómo usan el tiempo".
Monitoreo productivo o espionaje
La otra cara de este asunto es que las propias empresas monitoreen la manera en
que cada empleado utiliza su tiempo.
Pero en este caso, ese seguimiento puede ser polémico,
dado que probablemente no
todas las personas se sentirían felices de que su empleador sepa exactamente lo
que hicieron cada minuto del día.
"Para mi sería como un espionaje, la verdad es que no me sentiría
cómodo", dice un empleado que trabaja en un banco estadounidense.
Los detractores de esta fórmula piensan que podría
convertirse en una fórmula
de espionaje.
De hecho, cualquier empresa puede instalar un software
que le permita saber lo que hizo cada empleado durante su jornada laboral,
explica Rozentals.
"La
empresa puede saber si has usado tu tiempo en tareas relacionadas con el trabajo
o en asuntos personales".
"También le permite a la compañía contabilizar el
tiempo utilizado en un proyecto específico para calcular el costo de ese
proyecto", agrega.
La "técnica del tomate"
La
idea de hacer pausas laborales no es nueva
La han recomendado varios estudios psicológicos e incluso
un consultor italiano, Francesco Cirillo, ha propuesto la idea de trabajar 25
minutos y descansar cinco.
Lo
llamó la "técnica del tomate" porque cuando él mismo la puso en
práctica, utilizaba un reloj de los que se usan en las cocinas para hacer las
recetas, que tenía forma de tomate.
La "técnica del tomate" ha generado
controversia.
Los críticos dicen que en muchas profesiones esa técnica
es impracticable.
Por ejemplo, un cirujano no va a detener sus operaciones,
ni un piloto va a parar un avión; lo mismo que un abogado o un vendedor, no le
pueden decir a un cliente que no lo atenderán porque están en sus "minutos
del tomate".
Pero
los que defienden las pausas programadas, insisten en que el cerebro humano no
está preparado para estar concentrado en la misma tarea por ocho horas seguidas
y que no es bueno para el cuerpo estar ocho horas sentado en una silla.
¿Qué pasó en Suecia con el experimento de reducir a 6
horas la jornada laboral?
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empresas para mejorar su productividad
Y
desde un punto de vista médico, el horario flexible ha mostrado un impacto
positivo en la vista, la espalda, la circulación sanguínea y los niveles de
estrés.
Quizás el debate está más centrado en la invención de
reglas que no a todos los empleados les sirven, considerando que los períodos
de concentración de las personas son distintos, al igual que las exigencias
laborales.
Puede ser que personalmente no te funcione el 52-17, pero
puede ser interesante explorar cuál es tu mejor manera de dividir el tiempo

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