Como buen padre da a tu hijo estos
cinco regalos: Amor, coherencia, fiabilidad, disciplina y cercanía.
Amar implica querer, respetar,
comprender, tolerar, ser paciente, leal, generoso y capaz de perdonar.
Coherencia
es que él vea que practicas lo que hablas y enseñas, que eres una persona correcta.
Fiabilidad
es que confíe en ti
porque tienes una buena respuesta para cubrir sus necesidades.
Disciplina es establecer límites claros de una manera firme, pero
respetuosa y cariñosa a la vez.
Cercanía es estar presente y próximo a
tu hijo, pero sin
ser sobreprotector, intrusivo ni agobiante con él.
Con amor logras una aceptación
incondicional de tu hijo.
Lo amas no por lo que hace o consigue, sino por lo que es.
Amar es respetar y legitimar sus
emociones, modos de pensar y vivir.
Está disponible con
sintonía emocional. No solo físicamente.

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