Casi al inicio del fabuloso libro Pedro Páramo
de Juan Rulfo, el protagonista le pregunta a un arriero camino a Comala:
-
¿Conoce usted a Pedro Páramo? ¿Quién es?
-
Un rencor vivo, me contestó el.
Lees eso y sabes que es cierto.
Cuando no perdonamos somos
simplemente eso: un rencor vivo.
Un odio
que quema y cuyo fuego no se apaga.
En su relato que te atrapa, tanto el arriero
como quien pregunta son hijos no amados de Pedro Páramo y abandonados.
Si
no perdonas porque comprendes la inconsciencia del ofensor, perdona por
egoísmo, porque quieres estar bien.
O perdona por inteligencia, porque caes en cuenta de todo lo que
ganas con el perdón y lo que pierdes con el rencor y el odio.
Diversos
estudios muestran cuáles enfermedades surgen de odiar, tener rabia y alimentar
resentimientos.
Aprende de seres como Mandela que perdonó 27 años de prisión
injusta, o Pastora Mira de Antioquia que perdonó cuatro asesinatos.

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