Una persona atada al pasado le preguntó
a un sabio.
¿Qué puedo hacer para estar en paz y armonía y
ser feliz?
“Renuncia a tener la razón y a pensar que los otros están
equivocados”, le dijo el maestro.
Correcto o incorrecto son etiquetas que
nosotros mismos creamos
y casi siempre somos esclavos de ellas.
Con
pocas excepciones vemos
algo como correcto o equivocado, movidos por lo que nos conviene o nos
gusta.
Por lo
mismo, un excelente
ejercicio es dedicarse una semana a anotar lo que juzgas como bueno o
malo.
Hazlo y en cada caso escucha tu voz
interior y examina
la validez de las etiquetas que pones.
Descubrirás razones ocultas y exigencias que has trazado y
que puedes cambiar.
Cuestionar tus paradigmas pide valentía y te convierte en un ser
tolerante, sereno y compasivo.

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