Muchas compañías de alimentación apuestan por sustituir
la proteína animal por la de origen vegetal.
¿Cómo serán los alimentos dentro de 25 o 50 años? ¿Y
dentro de un siglo? ¿Triunfarán los insectos? ¿La comida se administrará en
píldoras? ¿Podremos comer todo lo que queramos in engordar un gramo?
Las películas y las novelas de ciencia ficción contienen
algunas propuestas interesantes y otras un tanto descabelladas. De
momento, lo único que se puede avanzar es el futuro más próximo, que será una
continuación de las tendencias actuales.
La alimentación del futuro se adaptará “al nuevo
consumidor, que demanda productos centrados en tres aspectos: salud,
conveniencia (productos prácticos pero saludables) y sostenibilidad que le
causen placer y que sean accesibles económicamente”.
Tendencias de futuro
Entre las tendencias que vienen,
muchas de las cuales ya se están llevando a la práctica, se destacan las
siguientes:
Hamburguesas sin carne
La proteína animal será
sustituida en muchos productos por la de origen vegetal. “Ya hay hamburguesas
que no tienen nada de carne y que están hechas con remolacha, champiñones,
legumbres… y no solo con tofu o soja”, señala el experto. También hay pechuga
de pollo y fiambres hechos con guisantes o con soja.
Queso que no es queso
Otro mercado creciente sería el
de productos que imitan al queso y están hechos con aceite de coco o nueces.
Helados sin proteína láctea
Para sustituir la proteína de
origen animal, ya hay algunas heladerías que ofrecen helados elaborados con
proteína de alubias o de guisantes.
Alimentos con menos azúcar, grasa y sal
Los alimentos ricos en azúcar,
grasa y sal son los menos saludables, pero son precisamente los que poseen un
sabor más atrayente. “La industria está trabajando en neuroaromas y sistemas de
micro o nanoencapsulación para mantener la sensación de placer que provocan la
grasa, la sal y el azúcar utilizando ciertas moléculas más saludables”.
La microencapsulación se realiza,
por ejemplo, en las patatas onduladas. Se encapsula la sal de forma que se libere solo cuando se rompe la
patata, evitando así que la recubra por completo. “De esta manera,
contiene menos sal, pero la sensación es la misma”.
Los neuroaromas son aromas que se incorporan a los
alimentos y permiten mejorar su perfil nutricional sin que el consumidor
perciba cambios en el sabor, textura u olor. Por ejemplo, los puede
contener un vaso para que, al añadir agua, tenga sabor a melocotón o a otras
frutas. “Producen un estímulo cerebral que hace que parezca que tomas
melocotón”.
Productos más sostenibles
La sostenibilidad en la producción de alimentos puede
reflejarse de múltiples maneras. Un ejemplo puede ser una cerveza
elaborada con recortes del pan de molde, una mantequilla hecha con el agua de
cocer los garbanzos o un snack confeccionado con las fibras sobrantes de la
elaboración del aceite de girasol. También hay empresas que apuestan por los envases compostables.
Inteligencia artificial
La inteligencia artificial se
empleará cada vez más para crear alimentos saludables. Gracias a ella, se
precisarán muchas menos pruebas o análisis de laboratorio hasta dar con el
producto buscado. “Un
ejemplo claro es una mayonesa hecha con legumbres y vegetales en la que el
fundador y director ejecutivo Amazon, Jeff Bezos, acaba de invertir 30 millones
de dólares.
Nutrición personalizada
Mientras los científicos siguen
investigando y piden cautela al interpretar sus hallazgos sobre la influencia
de la genética en la nutrición, hay restaurantes que ya se han lanzado a la
aventura de diseñar una alimentación basada en los genes de cada persona. En
esos locales se realiza un análisis genético a los futuros clientes unas
semanas antes de que acudan a ellos y con los resultados obtenidos se elabora
un menú personalizado de acuerdo con sus características genéticas, que
indicarían qué alimentos les sientan mejor o son más convenientes para su
salud.
Cocina robótica
El experto en innovación
alimentaria vaticina que
la restauración que viene se apoyará en buena medida en el “uso de robots para
cocinar, servir… se robotizará todo el mundo de la restauración”.
Impresión 3D
Las impresoras 3D son cada vez más asequibles
económicamente y pueden
tener mucho recorrido en el mundo de la gastronomía. Con ellas es
posible imprimir múltiples tipos de productos (carne, pasta, pan…) y dejar
volar la creatividad.

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