Una
de las metas más importantes durante el transcurso de la vida es encontrar la
felicidad, tan importante que ocupamos gran parte del tiempo pensando o
buscando alcanzarla a través de algunas palabras mágicas que por tradición
relacionamos con este estado: salud, dinero y amor.
Pero más allá de encontrar recetas para la felicidad, existe una razón química que
mediante diferentes actividades podemos estimular para generar el sentimiento
de felicidad.
Es verdad que algunos medicamentos pueden estimular la
producción de sustancias para producir felicidad, pero lo que a veces
olvidamos, es que el cerebro no necesita estimulación externa química para
crearlas y las puede generar sin necesidad de consumir medicamentos, a menos
que, sean verdaderos casos extremos. En ocasiones la tristeza, la depresión o el estado de ánimo bajo es un
problema de salud y origina problemas físicos que pueden llegar a complicarse.
Una rutina diaria de ejercicio contribuye a la liberación
de endorfinas que generan un estado de ánimo enérgico y entusiasta”.
Los
pensamientos positivos, recordar momentos felices, tener logros, dormir
adecuadamente y buscar la salud y el bienestar, estimulan el flujo correcto de
las sustancias químicas que producen la felicidad.
Son varias las sustancias que libera nuestro
organismo dando una explicación orgánica
a la felicidad. Dentro del coctel de sustancias responsables de la felicidad
encontramos:
Feniletilamina:
Es llamada como la sustancia de la felicidad muy común en las primeras fases del enamoramiento, normalmente no dura
mucho tiempo. “Esta sustancia que se encuentra también en el chocolate es la responsable de la
sensación de felicidad cuando lo consumimos. Asimismo, el chocolate activa los mismos
tipos de neuronas que el amor romántico por lo que también se le considera
adictivo”.
Dopamina:
Relacionada con la sensación del placer, recompensa o motivación que se
dan en acciones como la comida y el sexo.
Serotonina:
Un importante neurotransmisor que regula el apetito y el sueño que se
ven afectados cuando entramos enamorados. También se conoce como la hormona del humor y del placer.
Oxitocina:
Neurotransmisor relacionado con el placer sexual y con conductas maternales, paternales y en
la creación de confianza y generosidad. Además es responsable de los lazos de amor con pareja y con los
hijos.
Vasopresina:
se incrementa cuando el amor es estable, llamada por eso el químico de
la monogamia.
Endorfinas:
también funcionan como neurotransmisores
y potencian nuestro sistema inmunitario, posee propiedades anti-estrés y
anti-envejecimiento, mejora la memoria y evita el dolor. “Se considera
que las endorfinas se asocian directamente a la sensación de felicidad hasta el
punto en que tienen un efecto analgésico y están muy relacionadas a la
sensación de bienestar”.
La felicidad también puede verse reflejada en áreas del
cerebro y observase mediante neuroimágenes. Las áreas que más acumulan las sustancias responsables de
la felicidad son el área ventral tegmental y el núcleo caudado (donde emana la
pasión), generando un sistema de recompensa que cuando se activa es inevitable
parar y por ello podemos decir que el amor es ciego.
Un
cerebro sano y en buen funcionamiento se refleja en una persona feliz.

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