Cuando
te gusta lo que haces, eres muy eficaz en ello. Así sin importar lo que estés
haciendo, toma la decisión de buscar algo agradable en lo que haces.
Tu no
tienes que esperar nada para empezar a disfrutar de tu vida. Tu la
puedes disfrutar en cualquier momento. Dios te dio esa capacidad.
Disfruta de los retos, así como de los placeres. Disfruta de
los momentos de esfuerzo así como momentos de relajación, lógicamente, sin
hacerte daño ni hacer daño a los demás.
No te vuelvas a engañar a ti mismo con que no tienes
oportunidades para el disfrute. Reflexiona y examina tu situación, y hazlo con alegría.
No
tiene sentido poner límites al disfrute de la vida. Haz del disfrute tu
elección.
Mira si
tu puedes disfrutar de este momento en donde estás, lo que estás haciendo, con
quién estás y quién eres. Cuanto más te guste, mejor será tu vida.

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