El amor es mucho más poderoso que la
razón. El amor es la muerte del deber y a veces el deber es la muerte del amor.
Cuando
le dices a alguien “debo
amarte”, el amor sale herido porque el reto es querer con todo tu ser, no es un deber.
Amar no es lo mismo que querer, ya que solo amas si respetas, comprendes,
aceptas, eres sincero, fiel, perdonas y eres paciente.
Es fácil decir “te amo” y es exigente practicarlo porque sin valores,
madurez y compromiso lo que se
llama amor es una farsa.
Basta
mirar tantas relaciones supuestamente amorosas para percibir su fragilidad y sus serios vacíos.
Simplemente piensa, ¿amar es mi
prioridad? ¿cada
día mejoran mi entrega, mi compromiso y mi dedicación al otro?
Muchas relaciones se crean no por amor
sino por necesidad de compañía,
de sexo o de algo material.
Sé consciente de que amar es un arte, dedícate a aprenderlo y entonces verás que el amor es lo
más poderoso que existe.

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