Es
poderoso hablar contigo mismo de una manera amorosa, suave y convincente. Hazlo
y verás pequeños o grandes milagros. Repite: “Creo en mí y creo en ti Dios mío.
Confío y las dudas huyen, amo y la magia se ve, espero y el sendero se despeja.
Mi
cuerpo me obedece y le digo: Eres fuerte y te sanas si te
enfermas, te curas porque
elijo amarte y amarme.
Todos
los sistemas funcionan de modo perfecto: muscular,
nervioso, linfático, óseo, endocrino, sanguíneo, simpático, respiratorio,
digestivo.
Vibro
en amor auténtico que es la mejor medicina y mi sistema inmune se fortalece y
me protege.
Con
perdón genuino y amorosa compasión se regenera mi memoria
celular, libre de todas las cargas ancestrales.
Mi
mente se enfoca solo en lo positivo y en el ahora, mis emociones son sanas y me
reconcilian con la vida.
Tengo
poder celestial si amarme y amar es mi prioridad. Soy uno
contigo amado Dios, soy uno con todos, soy uno con el multiverso.
Escucho
mi corazón porque las respuestas que busco afuera están adentro. Dios mío, confío, amo y me amas. Gracias por tanto amor.
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