Enseñar con humor es un medio mucho más
eficaz que educar con regaños o largos discursos.
Uno siente como la gente abre la mente
y el corazón cuando ríe
con pensamientos como éste sobre el cambio:
“No pretendas que otra persona sea como
tú y viva como tú,
porque tú y Dios bien saben que con uno como tú basta”.
Es una buena manera de invitarlo a uno
a ser tolerante y
no desgastarse en el vano intento de cambiar a otros.
Es bueno influir con amor paciente, pero son ellos los que a su
tiempo deciden cambiar o no.
Ojalá
seas humilde y no digas como un argentino engreído: “antes creía que era perfecto, ahora sé que lo soy”.
Eres libre para trazar tu destino y vas por el buen camino cuando eres amoroso, flexible y
alegre.
Mira
bien y verás por ahí personas
que llevan alegría dondequiera que van, y otras cuando se van.

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