Los ejemplos de seres tenaces
despiertan en nosotros el deseo de avanzar sin sucumbir, creer, esperar y
perseverar.
Uno de
mis favoritos es el de un
beisbolista que jugó en las ligas mayores de USA.,entre 1882 y 1887.
Se
desempeñaba como segunda base, paracortos, y también jugó como lanzador en
varios equipos.
Llamaba Hugh Daly y en su carrera como
lanzador o pitcher ganó setenta y cuatro juegos, incluido uno sin hits.
Más
aún, en ese entonces logró
un récord que duró mucho tiempo: eliminó a 19 bateadores en un juego.
Algo
digno de destacarse, sobre todo cuando uno tiene en cuenta que Hugh Daly tenía un solo
brazo.
Un testimonio impactante de confianza
en sí mismo, de
pasión por lo que se hace y una fe superlativa.
La misma fe que tú debes cultivar en
Dios y en ti para
alejar las brumas y salir airoso en medio de las pruebas.

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