Hay relaciones que tienen un efecto “negativo” sobre
nuestra vida.
Relacionarse con otras personas es, al mismo tiempo, una
necesidad y un arte. Es una necesidad porque por naturaleza somos seres
sociales: todo en nuestra especie, desde la noche de los tiempos, tiene que ver en algún punto con
la socialización; se trata de una red de la cual es imposible escapar.
Sin embargo, también somos seres de civilización y cultura, lo cual hace de dicha socialización un
sistema complejo de códigos, ideas y conductas entre cuyos límites se hace
posible un vínculo humano.
Por eso decimos que la socialización también es un
arte, pues se trata
de una habilidad que necesita aprenderse y practicarse pero no de una
vez y para siempre, sino continuamente,
pues por distintas razones requiere de un margen amplio de adaptación.
Las personas con quienes nos relacionamos son siempre
diferentes, también los contextos donde ocurre una relación, el momento,
las circunstancias e incluso cada uno de nosotros presenta un estado distinto cada vez. No es lo mismo entablar una
relación a los 15 años que a los 35; no es lo mismo hacerlo en el
trabajo que en una fiesta; no es lo mismo hacerlo con una persona del mismo
sexo que con otra del sexo opuesto… y hay diferencias todavía más sutiles.
En ese sentido, es importante
otorgar a las relaciones el lugar que les corresponde en nuestra vida. Como
vemos, son un asunto de
importancia y con un gran impacto en diversas áreas de la existencia.
A continuación compartimos cinco consejos para tratar con
una situación muy específica: el efecto “negativo” que ciertas
relaciones pueden generar en nuestro ánimo. A veces quisiéramos que no fuera
así, pero la verdad es que tarde o temprano nos encontramos con este tipo de
vínculos.
Son inevitables, sí, pero ello no
significa que no se pueda hacer nada al respecto. Estas son nuestras sugerencias.
Sé selectivo con las personas que forman parte de tu vida
Esta recomendación puede parecer
muy obvia o muy sencilla, pero quizá por eso mismo puede suceder que la
olvidemos y dejemos de ponerla en práctica. Piensa en tu vida como si se
tratase de una fiesta de la que estás a cargo y, más importante aún, en la cual
tu mayor interés es pasártela lo mejor posible y que todo ocurra de la mejor
manera. Para logarlo, ¿invitarías a cualquier persona?
Por supuesto, esta es una
recomendación que requiere buen juicio tanto racional como emocional. No se
trata de que vayas por la vida discriminando personas o sacándolas de tu vida,
sino más bien de que tomes más conciencia de las formas en que te relacionas
con los demás, del tipo de vínculo que estableces, del contexto en que buscas
tus relaciones, etcétera.
En el fondo, las relaciones que tenemos en nuestra vida
son menos azarosas de lo que usualmente creemos y, más bien, son resultado de
nuestros propios patrones de pensamientos y conducta.
No vivas para complacer a otros
Hay personas que tienen el
peculiar hábito emocional y de comportamiento de querer complacer a todo el
mundo o querer quedar bien con todos. Sin embargo, esta es una tarea imposible
y sin duda es por ello que frecuentemente, quienes intentan realizarla,
atraviesan por períodos de verdadero desgaste energético y emocional.
Si es tu caso, procura modificar
conscientemente dicha conducta. A cambio, intenta defender más seguido tus
puntos de vista, tus decisiones y tus gustos.
Procura también cultivar relaciones en donde te sientas
libre de ser a tu manera, sin temor a la censura o la crítica, en donde te
sientas apreciado o apreciada por quien eres. Ahí te darás cuenta de que
en realidad no estás
obligado a “complacer” a nadie y que, más bien, la satisfacción entre
dos personas ocurre naturalmente según los límites y circunstancias de cada
relación.
Cuidado con los “vampiros energéticos”
Esta denominación parece broma,
pero si reflexionas un poco te darás cuenta de que, en efecto, existen personas
que se alimentan de la energía de otras. El compañero de trabajo que se la pasa
quejándose de su situación sin nunca hacer nada al respecto, el amigo con quien
siempre terminas metido en algún tipo de problema, el pariente que a todo le
mira siempre el lado negativo…
Si hay personas de cuya compañía
nunca nos cansamos y que incluso nos revitalizan, los “vampiros energéticos”
son justamente lo contrario. Estar con alguien así demanda un gran esfuerzo
psicológico.
El consejo sólo es que te fijes mejor con quién pasas tu
tiempo y si, por otro lado, en algún momento te encuentras atrapado o atrapada
en el fango emocional de otra persona, intenta sortear creativamente la
situación, de modo que su efecto en ti no sea catastrófico.
Reivindica tu derecho a estar a solas
Actualmente, la soledad ha
adquirido cierta connotación negativa, como si fuera “malo” estar a solas. De
algún modo, la soledad se encuentra en el punto opuesto a la época de
conectividad en la que vivimos, y quizá por eso puede parecer sospechosa.
Con todo, la soledad es
necesaria. Todos necesitamos de vez en cuando no estar para nadie.
Si te parece que lo requieres,
pasa tiempo a solas. Deja tu teléfono móvil en casa y sal a caminar. Ve al
cine. Aparta algunos minutos de tu día para meditar. Practica libremente una
actividad que te sea significativa (dibujar, leer, realizar un deporte, etc). Y sé constante: habrá días en
que agradecerás tener ese refugio en donde el espacio y el tiempo te pertenecen
sólo a ti.
Sé responsable contigo mismo
Como puedes ver por los puntos
anterior, en realidad todo desemboca en la responsabilidad que es necesario
asumir sobre la existencia, en todos sus aspectos. Como bien enseñaron los
estoicos, todo lo que nos sucede en la vida puede dividirse en dos grandes
clasificaciones: aquello de lo cual no podemos hacernos cargo y aquello de lo
que sí.
En este sentido y pensando en el
tema de esta publicación, es claro que nadie puede cambiar a otra persona: no
podemos cambiar cómo es, cómo actúa o cómo se expresa, pero sí tenemos un
margen de acción sobre nuestras propias emociones, pensamientos y acciones
respecto a ese individuo. Hasta
cierto punto, podemos siempre elegir qué actitud tomar al respecto de las
personas con quienes nos relacionamos.
¿Qué estrategia sigues tú para lidiar con este tipo de
relaciones?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios