Mi Dianita
Cuando
tu tía Blanca me hablo por teléfono para decirme el resultado de mis análisis y
confirmo que estaba embarazada por segunda vez, no te voy a mentir, mi vida,
lloré mucho, muchísimo. Yo no esperaba esta noticia y me desesperé, pero eras
producto de lo que fue un gran amor para mi y por eso aunque aun no te conocía,
sentía y sabia que eras muy especial.
Después vinieron días angustiantes y solitarios, hasta
que por fin te tuve conmigo. Luego de un tiempo, miré tus enormes ojos
angustiados, mientras casi te ahogabas con mi leche, me uní a ti de tal manera
que no hubiera concebido la vida sin ti a mi lado, sin tu dulce y callada
compañía. Desde entonces, has sido mi gran ayuda, mi niña hermosa.
Perdón si no estuve contigo todo el tiempo que hubieras
querido, o que yo hubiera querido, no me justificare diciendo que tenia que
trabajar, pero se que tú me entiendes. Perdóname por lo que sufriste, por los
accidentes que tuviste, por los desprecios que te hicieron, aunque ellos te
formaron el carácter que ahora te permite afrontar los problemas con entereza.
Perdóname porque tuviste que ser la mama de tus hermanos
mientras yo no estaba, por los abrazos que no te di, porque te culpabas cuando
yo te regañaba.
Hubiera deseado estar ahí contigo todo el día, ser quien
te resolvía tus problemas, te acompañaba a todos los eventos de tu escuela.
Perdóname por ir sólo cuando podía, por ser la mamá ausente que estaba a ratos
contigo, que intentaba contarte cuentos y estar de buen humor, pero que solo
conseguía angustiarte con sus problemas, y que a veces se desesperaba y no era
todo lo cariñosa que hubiera querido.
Perdóname por el poco tiempo contigo, por todo.
Te
amo muchísimo Diana, y lo menos que quiero es que sufras. Pero no puedo pelear
tus batallas, tienes que aprender a pelearlas sola, no es que no quiera
ayudarte, es que necesito que estés preparada. Necesito que no me necesites. Se
que tú me quieres mucho, y que piensas lo mejor de mi, aunque te rías
diciéndome apodos y frases sarcásticas. G
Gracias por pensar que soy bonita, inteligente, buena,
porque en realidad eso soy para ti. Eso quiero que veas en mi.
Como tú bien has dicho, aun no sabes lo que es amar, ni
siquiera te has enamorado, porque no estas acostumbrada a las muestras de
cariño, no te ilusionas como el resto de las niñas de tu edad, y eso me duele,
porque no debería ser así; escucha esto que te voy a decir: no le creas a tu
tía cuando dice que el amor no existe. ¡El amor existe! Y algún día lo vas a
encontrar, vas a conocer a la persona correcta y él te va a amar porque eres
una mujer muy valiosa, tienes principios, valores, eres fuerte y determinada y
porque mereces que te amen.
Por desgracia a algunas personas no les va tan bien en la
vida o en el amor, y cuando no son correspondidas, se llenan de rencor, porque
culpan a la otra persona por no amarlos, cuando el amor no se puede imponer.
Entonces, como no son amadas, concluyen que el amor no existe. Pero no es así.
Cuando amas de verdad, mi vida, no esperas retribución, simplemente aceptas a
la persona tal y como es, sin querer cambiarla. Y sabes que es la persona
correcta porque te sientes bien a su lado y te hace ser una mejor persona
cuando esta contigo.
No te fíes del amor efímero. El enamoramiento es como una
droga, que te enerva pero que a la larga te satura. El amor de los sentidos no
es tan importante. Hay uno que perdura a través del tiempo, que te une a esa
persona, y que te hace amarla a pesar de sus defectos y a veces gracias a ellos
también. Y es maravilloso cuando esa persona te ama
No quiero que estés preocupada por mi o te entristezcas
porque piensas que no he sido feliz, lo he sido. He amado muchísimo, conocí el
amor verdadero y eso ha llenado mi vida. Quiero que entiendas que a veces las
personas no pueden estar juntas, pero eso no significa que no se amen de un
modo especial. No te preocupes por mi, no estoy triste, toda la vida he sido
una solitaria, pero nunca he estado sola. Así es como he decidido vivir, asi es
como he decidido amar.
Todos ustedes llenan mi vida, nuestra pequeña familia.
Estoy tan agradecida con la vida por haberme dado unos hijos como ustedes y un
apoyo como el tuyo. Estoy sumamente orgullosa de ti, aunque no seas la primera
en la clase, o la mejor portada, porque eres mi niña dulce, fuerte, sensible y
generosa, porque sé que me amas tanto como yo a ti.
Tienes que estar segura que todo lo que quieras lograr
puedes hacerlo, pero necesitas esforzarte, nada es imposible, y tienes la
determinación que se necesita para lograr tus proyectos, tu proyecto de vida.
Me siento muy orgullosa cuando me dices que quieres
comprarme una casa para que tú y yo vivamos juntas cuando seamos grandes (y yo
te digo “pero yo ya no voy a crecer” y haces un gesto muy tierno y me dices “si
vas a crecer mami”). Debes tener un proyecto de vida para ti sola, en el cual
exista tu compañero, unos hijos hermosos igual a ti, aunque hoy digas que no, y
una madre que no vivirá contigo, no porque no quiera, sino porque necesitas ser
el árbol fuerte para dar frutos.
No puedes estar a la sombra de nadie, para poder crecer y
tener tu hogar. Yo estaré contigo siempre en espíritu, cuando me necesites y
mientras pueda, pero ten presente que jamás te abandonare, del modo que sea
estaré contigo, hare lo que sea por ti. Déjame ser tu mama, se mi hija.
No me cuides, se que te preocupo y que no quieres que me
enferme o me dañe, pero eso es lo que yo debo hacer por ti no tú por mi,
mientras creces y te transformas en el árbol dador de vida, yo aun soy en quien
puedes apoyarte, en quien confiar como yo lo he hecho contigo.
Jamás dudes que te he amado con todo mi corazón, los amo
a todos y eso me impulsa a vivir con alegría.
Tal vez algún día comprendas este discurso, y espero que
leas mi disertación acerca de cosas que me preocupan en tu vida, y entiendas
porque lo hago, porque te suelto cada vez más el timón de tu vida, quiero que
te haga fuerte.
Gracias
por perdonar, mi amor, no esperaba menos de ti. Gracias por aceptar. Estoy
orgullosa porque me has demostrado lo que ya sabía, que eres noble y sensible,
pero también necesitas el amor que te faltaba.
Estamos juntas el tiempo que tenga que ser, y mientras
tanto, seguiremos jugando, correteándonos por la casa, me seguirás encerrando y
mordiendo las mejillas, regañando cuando me porte mal, y consolaras cuando
piensas que estoy triste.
Esto
es por ahora lo que tengo que decirte. Léeme un cuento, mientras te acurrucas
en mi regazo, sentadas juntas como siempre estaremos, en la penumbra de nuestro
hogar. Es el recuerdo que quiero que tengas de mi
Te amo, Dianita.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios