La vida te da lo que das a la vida. Cosecharás
mañana lo que siembres hoy.
Si
actúas con codicia, va a sufrir de la codicia de los demás. Si vives con odio,
serás el destinatario del odio de los demás.
Cuando vives con un sentido de amor
auténtico, recibirás el amor de los demás. Vives con respeto, y serás
respetado.
Tu
no puedes obtener las cosas que no desees dar. Tu no puedes evitar recibir lo
que tu le ofreces a la vida.
La
realidad no es nada relajado. No puedes vivir solo para ti.
Dios
te ha encomendado una tarea y es tu deber asumirla y cumplirla.
Busca tu propia manera de asumir tus
propias cargas, asumir tus propias responsabilidades y dar lo mejor de ti en cada momento. Eso es
real, es el cumplimiento de la vida, y eso no tiene precio.

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