La
fotoprotección es esencial para evitar los daños de la radiación solar.
El
cáncer de piel es el tumor más frecuente en el organismo y en últimas décadas
su incidencia se ha multiplicado por tres, según la Academia Española de
Dermatología y Venereología (AEDV). Los dermatólogos españoles coinciden en que
“lo mejor para luchar
contra este tipo de cáncer es la prevención y la detección precoz”.
El tipo de piel y la genética pueden influir en el desarrollo
de esta enfermedad aunque el
principal factor de riesgo es la exposición a los rayos ultravioleta.
Por ello, la AEDV recopila los
siguientes consejos orientados a reducir los daños de la radiación solar
y disminuir la posibilidad de desarrollar un tumor cutáneo.
1.
Bajo la sombra
Al realizar actividades al aire libre hay que buscar
siempre la sombra y limitar la tomar el sol en verano durante las horas
centrales del día, de 12:00 a 16:00 horas.
2.
Utilizar ropa que cubra
Las prendas de manga larga, los sombreros de ala ancha y
las gorras ayudan a proteger la piel. También se aconseja usar gafas con
cristales que contengan filtros ultravioleta.
3.
Radiación artificial
No usar lámparas ni cabinas de bronceado.
4.
Evitar las quemaduras solares
Una protección solar adecuada durante los primeros 15
años de vida reduce el riesgo de cáncer de piel en un 70 por ciento. Por este
motivo, es preciso extremar las medidas en niños y jóvenes.
5.
Crema solar los 365 días
Los dermatólogos recomiendan usar fotoprotectores a
diario, incluso en los días nublados, con un factor superior a 30 y que actúen
contra la radiación UVA Y UVB. ¿Cuándo aplicarlos? Media hora antes exponerse
al sol, reponiéndolo cada dos horas o más si mojamos la piel o existe
sudoración excesiva.
6.
Cuidado con los bebés
En los menores de cinco meses no se pueden utilizar
ningún tipo de crema solar. Para minimizar los efectos del sol en los más
pequeños son imprescindibles los protectores físicos como la ropa, los gorros y
las sombrillas.
7. Déficit
de vitamina D
La absorción de este nutriente está directamente
relacionada con la exposición solar. Desde la AEDV recuerdan que el uso de
fotoprotectores de forma regular no impide sintetizar la cantidad suficiente de
vitamina D.
8.
Autoexploración
Conviene revisar la piel una vez al mes para observar si
aparecen nuevos lunares o si existen cambios en los localizados previamente.
Hacer fotografías es útil para comprar su evolución.
9.
Acudir al dermatólogo
Para saber cuándo es necesario ir a un especialista,
existe la regla del ABCDE: lunares con asimetría, bordes irregulares, distintos
colores en una misma lesión, manchas con un diámetro grande y evolución rápida.
Otros motivos de consulta son las lesiones sangrantes, inflamadas o con
erosiones que no curan después de tres semanas.
10.
Revisiones periódicas
Las personas con un mayor riesgo por antecedentes
familiares, un gran número de lunares, piel clara, un historial de quemaduras
solares o alteraciones en el sistema inmunitario deben asistir a la consulta
del dermatólogo una vez al año.

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