Cierto día en un sueño avanzaba por un sendero
de luz y con sorpresa vi
un letrero que decía “Tienda del cielo”.
Entré y un ángel me entregó una canasta y me dijo: “Elige tranquilo todo lo que necesites en tu vida”.
Primero compré paciencia para estar en paz, y luego amor que venía en tres presentaciones: a uno mismo, a Dios y a los demás.
Luego tome unas bolsas de comprensión, que te ayuda a ponerte en el lugar de los otros y crea paz y armonía.
Compré varias cajas de sabiduría y de fe.
Había una promoción de perdón que decía: este producto es indispensable para ser feliz.
En otro estante compré fuerza y paciencia para no rendirme y superar cualquier escollo.
Me encantó que ofrecieran aceptación, desapego y también eché la oración y varios envases de serenidad y alegría.
Llegué al cajero y pregunté al ángel: ¿Cuánto debo? Con una sonrisa me contestó: “El Señor ya pagó tu cuenta. Hace mucho tiempo”.
Entré y un ángel me entregó una canasta y me dijo: “Elige tranquilo todo lo que necesites en tu vida”.
Primero compré paciencia para estar en paz, y luego amor que venía en tres presentaciones: a uno mismo, a Dios y a los demás.
Luego tome unas bolsas de comprensión, que te ayuda a ponerte en el lugar de los otros y crea paz y armonía.
Compré varias cajas de sabiduría y de fe.
Había una promoción de perdón que decía: este producto es indispensable para ser feliz.
En otro estante compré fuerza y paciencia para no rendirme y superar cualquier escollo.
Me encantó que ofrecieran aceptación, desapego y también eché la oración y varios envases de serenidad y alegría.
Llegué al cajero y pregunté al ángel: ¿Cuánto debo? Con una sonrisa me contestó: “El Señor ya pagó tu cuenta. Hace mucho tiempo”.

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