“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, dice el
refrán popular, porque en el mundo de hoy se prioriza más el cómo nos ven que
el cómo nos sentimos. A
grado tal que en esta sociedad ser auténtico es un acto tan audaz que alguien
lo ha llegado a calificar de casi revolucionario.
El mundo de hoy ha creado un pensamiento único, es decir,
lo que se considera normal y común, como herramienta para mejorar la forma como
nos relacionamos. Sin embargo para algunos eso puede llegar a ser problemático,
así que empiece por
revisar.
Erich Fromm describió la patología de la normalidad, que
consiste en creer que lo que la sociedad considera normal es lo bueno y lo
correcto para cada uno de nosotros, así vaya en contravía de nuestra verdadera
naturaleza, de ahí la
necesidad de estar alerta.
Aunque todos tenemos nuestras máscaras, es importante
estar alerta si en algún momento experimentamos frustración permanente o
incomodidad entre lo que se es y lo que se quiere ser. Si esto último se
proyecta más, haga un alto.
Tenga
en cuenta que haga lo que haga siempre habrá admiradores, detractores y gente a
quien le resulte indiferente. Es mejor no fingir, sea usted mismo. Acéptese con
sus cualidades, virtudes, defectos y debilidades. La base de la libertad es ser
auténtico, y como decía Steve Jobs: no ahogue su voz interior porque ella sí
sabe lo que usted realmente quiere ser.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios