La vida de gran parte de los seres
humanos pocas veces fue dorada o color de rosa.
El gran
músico Bach perdió a su
madre a la edad de nueve años y a su padre cuando tenía diez.
Enterró a su primera esposa y a 11 de
los 20 hijos que tuvo en sus dos matrimonios.
Bach
era un creyente convencido, aceptó sus cruces y las supo llevar con aceptación serena y paciencia.
Al final de su vida perdió la visión y con calma le pedía a su amada
esposa Magdalena que le leyera la Biblia.
Amaba lo que hacía y sus maravillosas obras reflejan e irradian una profunda
espiritualidad.
Es
bueno recordar esto porque algunos
piensan que algunos nacen con estrella y otros estrellados.
Lo que
llaman suerte en realidad
es un nombre que se le da a la entrega, la confianza y el compromiso.

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