El
miedo desnuda una fe precaria y frágil, el miedo te dice que tu confianza es
muy pobre y frágil.
Relájate, cierra tus ojos, respira profundo, siente a Dios y escúchalo que Él te susurra:
“Siempre estoy contigo y quiero que cuides tu fe, vibres en amor y
descanses en mí con una serena confianza.
¿Qué puedes temer si Yo te acompaño y te protejo?
¿Por qué dudas y te descontrolas? Afianza tu fe.
Sigue mi camino y nunca te dejaré caer o te levantaré cuando tropieces o vaciles. Soy tu Buen Pastor.
No puedo librarte de ciertos aprendizajes porque son los que te ayudan a despertar, hacer cambios y dar lo mejor de ti.
Yo te amo infinitamente y nada debes temer si amas, te amas, te apoyas en mí y no te alejas de mi lado.
No dejes que nada te intimide, no sucumbas, todo marcha como debiera y yo soy tu paz y tu refugio.
Te amo sin medida”.
Relájate, cierra tus ojos, respira profundo, siente a Dios y escúchalo que Él te susurra:
¿Qué puedes temer si Yo te acompaño y te protejo?
¿Por qué dudas y te descontrolas? Afianza tu fe.
Sigue mi camino y nunca te dejaré caer o te levantaré cuando tropieces o vaciles. Soy tu Buen Pastor.
No puedo librarte de ciertos aprendizajes porque son los que te ayudan a despertar, hacer cambios y dar lo mejor de ti.
Yo te amo infinitamente y nada debes temer si amas, te amas, te apoyas en mí y no te alejas de mi lado.
No dejes que nada te intimide, no sucumbas, todo marcha como debiera y yo soy tu paz y tu refugio.
Te amo sin medida”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios