Según
los últimos cálculos de los astrónomos toda la Vía Láctea pesa 1,5 billones de
masas solares.
Entre toda esta masa el 90% no está en forma de estrellas, de polvo ni
de gas, sino que es materia oscura.
La Vía Láctea es una galaxia grande, en
comparación con otras, pero
las hay todavía más monstruosas.
La
galaxia de Rubin es 2,5 veces más larga que la Vía Láctea y tiene 10 veces más
estrellas. Está a 232 millones de años luz.
El
universo observable es aquel cuya radiación podemos captar
con nuestros instrumentos.
Está
situado a una distancia de hasta 13.800 millones de años luz, pero hoy se habla de más universos.
En el que vemos, la galaxia más gigantesca es IC 1101, un monstruo
que mide hasta 2 millones
de años luz.
Es decenas de veces más larga que la Vía
Láctea y con una masa de
100 billones de estrellas y casi mil millones de años luz. La creación
divina es asombrosa.

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