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¿COMO PREPARAR UN DELICIOSO LOMO SALTADO EN CASA?


 No todos tenemos un wok en casa. Y no todos tenemos ese fuego inmenso, que llega hasta el techo, y que garantiza ese toque ahumado tan necesario para que nuestro lomo saltado se parezca en algo al que solemos encontrar en los restaurantes.
 
La técnica adaptada al hogar es muy sencilla.
Requiere de tres condiciones:
 
La primera es una sartén de fondo delgado, que permita que la temperatura se eleve con facilidad.
 
La segunda es tener todos los ingredientes listos de manera que el fuego no nos gane.
 
Y la última es que el saltado lo hagamos poquito a poco, de dos en dos porciones como máximo.
 
Así mantenemos siempre el fuego alto para saltar y no dejamos que se convierta en un fuego para guisar.
 
Vamos con la receta del Lomo saltado
 
Lo primero: los ingredientes listos para saltar
Cortamos 2 cebollas rojas grandes o 3 medianas en tiras gruesas, 4 tomates chicos o 2 grandes en tiras gruesas, sin pelar, 1 ají amarillo en tiras delgadas, 4 tallos de cebolla china (separando la parte blanca del tallo verde: la parte blanca la picamos en rodajitas; la parte verde, en pedazos grandes), 4 dientes de ajo, que primero hemos chancado y luego cortado finamente.
Necesitamos lomo fino de res en tiras gruesas.
 
Más o menos del tamaño de su dedo gordo.
 
Si su dedo gordo es un dedo gordo razonable, claro.
Arrancamos las hojas de 8 tallos de cilantro.
 
Tenemos listas 8 cucharadas de buen vinagre, tinto o blanco, mezcladas con 4 cucharadas de sillao y 1 cucharada de salsa de ostión.
 
Esto último es opcional.
 
Si se quiere dar un toque bien criollo, puede eliminar el ostión, bajar el sillao a la mitad, y añadir más cilantro y ají amarillo a la receta.
 
Siguiente paso: a saltar se ha dicho
Antes de empezar, nos aseguramos de que ya tenemos nuestro arroz blanco listo para acompañar y que todas nuestras papas ya están fritas y crocantitas.
 
Pero, sobre todo, nos aseguramos de que todos los comensales ya están en la mesa o listos para comer.
 
El lomo saltado no puede esperar al comensal, el comensal debe esperar al lomo saltado.
 
No le vaya a ocurrir lo que ocurría en la casa de mi infancia, en donde el lomo saltado nos esperaba en el horno ya servido en cuatro platos, tres horas después de haber sido preparado.
Una vez que todo está asegurado, echamos aceite vegetal en una sartén grande y delgada de fondo.
 
Subimos el fuego al máximo y, cuando se empiece a botar un primer humo, solo el primero (no podemos dejar que se queme el aceite), entonces echamos la mitad de la carne previamente sazonada con sal y pimienta.
 
Rápidamente hacemos un movimiento brusco mientras chisporrotea todo, y echamos una pizca de la mezcla de sillao y vinagre.
 
Si tiene suerte, unas gotas salpicarán el fuego y una llama se encenderá haciéndole creer que se está flameando la carne.
 
Si no pasa, no importa.
 
Saldrá rico igual.
 
Lo importante es que esto dure solo un minuto como máximo y que no permita que el sonido del fuego «chispoteando» baje, porque será señal de que no está saltando, sino hirviendo.
Empezamos de nuevo.
 
Aceite, calentar al máximo la sartén, añadir el resto de la carne, una pizca de sillao y vinagre, raspamos el fondo de la sartén rápido y retiramos.
 
Calentamos de nuevo y ahora echamos la mitad de la cebolla.
 
Un minuto, la retiramos y la otra mitad.
 
Retiramos y echamos la mitad del tomate, 2 minutos y retiramos nuevamente.
 
Echamos la otra mitad, retiramos y listo.
 
Hemos logrado un saborcito que ahora toca culminar y redondear uniéndolo todo.
Echamos ahora, otra vez, aceite y dejamos que caliente.
 
Luego el ajo, la parte blanca de la cebolla china.
 
Unos segundos y añadimos toda la carne con todo el jugo que ha soltado, toda la cebolla y el resto del sillao y vinagre.
 
Luego echamos el tomate.
 
Añadimos el ají amarillo y dejamos que todos los sabores se mezclen por un par de minutos.
 
Añadimos la parte verde de la cebolla china y las hojas de cilantro.
 
Si queremos que salga picantito, añadimos una rodaja de rocoto o unas rodajas de ají limo, chancamos un poquito algunos tomates para que boten más jugo y equilibren la acidez.
 
A continuación, probamos cómo está de sal el juguito, y listo.
Si gustamos a la antigua, mezclamos la mitad de las papas fritas a último momento o las acomodamos encima.
 
Servimos el arroz aparte.
 
El lomo saltado se presenta en platos hondos individuales, se sirve en una fuente o incluso en la misma sartén.
 
Opcionalmente podemos montar cuatro huevos fritos para ir jugando con la carne, las papas y el juguito.
 
Pero, claro, esto es solo apto para golosos.
 
No todos tenemos un wok en casa. Y no todos tenemos ese fuego inmenso, que llega hasta el techo, y que garantiza ese toque ahumado tan necesario para que nuestro lomo saltado se parezca en algo al que solemos encontrar en los restaurantes.
 
La técnica adaptada al hogar es muy sencilla.
Requiere de tres condiciones:
 
La primera es una sartén de fondo delgado, que permita que la temperatura se eleve con facilidad.
 
La segunda es tener todos los ingredientes listos de manera que el fuego no nos gane.
 
Y la última es que el saltado lo hagamos poquito a poco, de dos en dos porciones como máximo.
 
Así mantenemos siempre el fuego alto para saltar y no dejamos que se convierta en un fuego para guisar.
 
Vamos con la receta del Lomo saltado
 
Lo primero: los ingredientes listos para saltar
Cortamos 2 cebollas rojas grandes o 3 medianas en tiras gruesas, 4 tomates chicos o 2 grandes en tiras gruesas, sin pelar, 1 ají amarillo en tiras delgadas, 4 tallos de cebolla china (separando la parte blanca del tallo verde: la parte blanca la picamos en rodajitas; la parte verde, en pedazos grandes), 4 dientes de ajo, que primero hemos chancado y luego cortado finamente.
Necesitamos lomo fino de res en tiras gruesas.
 
Más o menos del tamaño de su dedo gordo.
 
Si su dedo gordo es un dedo gordo razonable, claro.
Arrancamos las hojas de 8 tallos de cilantro.
 
Tenemos listas 8 cucharadas de buen vinagre, tinto o blanco, mezcladas con 4 cucharadas de sillao y 1 cucharada de salsa de ostión.
 
Esto último es opcional.
 
Si se quiere dar un toque bien criollo, puede eliminar el ostión, bajar el sillao a la mitad, y añadir más cilantro y ají amarillo a la receta.
 
Siguiente paso: a saltar se ha dicho
Antes de empezar, nos aseguramos de que ya tenemos nuestro arroz blanco listo para acompañar y que todas nuestras papas ya están fritas y crocantitas.
 
Pero, sobre todo, nos aseguramos de que todos los comensales ya están en la mesa o listos para comer.
 
El lomo saltado no puede esperar al comensal, el comensal debe esperar al lomo saltado.
 
No le vaya a ocurrir lo que ocurría en la casa de mi infancia, en donde el lomo saltado nos esperaba en el horno ya servido en cuatro platos, tres horas después de haber sido preparado.
Una vez que todo está asegurado, echamos aceite vegetal en una sartén grande y delgada de fondo.
 
Subimos el fuego al máximo y, cuando se empiece a botar un primer humo, solo el primero (no podemos dejar que se queme el aceite), entonces echamos la mitad de la carne previamente sazonada con sal y pimienta.
 
Rápidamente hacemos un movimiento brusco mientras chisporrotea todo, y echamos una pizca de la mezcla de sillao y vinagre.
 
Si tiene suerte, unas gotas salpicarán el fuego y una llama se encenderá haciéndole creer que se está flameando la carne.
 
Si no pasa, no importa.
 
Saldrá rico igual.
 
Lo importante es que esto dure solo un minuto como máximo y que no permita que el sonido del fuego «chispoteando» baje, porque será señal de que no está saltando, sino hirviendo.
Empezamos de nuevo.
 
Aceite, calentar al máximo la sartén, añadir el resto de la carne, una pizca de sillao y vinagre, raspamos el fondo de la sartén rápido y retiramos.
 
Calentamos de nuevo y ahora echamos la mitad de la cebolla.
 
Un minuto, la retiramos y la otra mitad.
 
Retiramos y echamos la mitad del tomate, 2 minutos y retiramos nuevamente.
 
Echamos la otra mitad, retiramos y listo.
 
Hemos logrado un saborcito que ahora toca culminar y redondear uniéndolo todo.
Echamos ahora, otra vez, aceite y dejamos que caliente.
 
Luego el ajo, la parte blanca de la cebolla china.
 
Unos segundos y añadimos toda la carne con todo el jugo que ha soltado, toda la cebolla y el resto del sillao y vinagre.
 
Luego echamos el tomate.
 
Añadimos el ají amarillo y dejamos que todos los sabores se mezclen por un par de minutos.
 
Añadimos la parte verde de la cebolla china y las hojas de cilantro.
 
Si queremos que salga picantito, añadimos una rodaja de rocoto o unas rodajas de ají limo, chancamos un poquito algunos tomates para que boten más jugo y equilibren la acidez.
 
A continuación, probamos cómo está de sal el juguito, y listo.
Si gustamos a la antigua, mezclamos la mitad de las papas fritas a último momento o las acomodamos encima.
 
Servimos el arroz aparte.
 
El lomo saltado se presenta en platos hondos individuales, se sirve en una fuente o incluso en la misma sartén.
 
Opcionalmente podemos montar cuatro huevos fritos para ir jugando con la carne, las papas y el juguito.
 
Pero, claro, esto es solo apto para golosos.
 

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