31 de julio de 2012

EL MIEDO Y EL TEMOR A DIOS



El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, por ejemplo el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo esta relacionado con la ansiedad.

Existe miedo real cuando la dimensión del miedo está en correspondencia con la dimensión de la amenaza.

Existe miedo neurótico cuando la intensidad del ataque de miedo no tiene ninguna relación con el peligro.

En la actualidad existen dos conceptos diferentes sobre el miedo, que corresponden a las dos grandes teorías psicológicas que tenemos: el conductismo y la psicología profunda.

Según el concepto conductista el miedo es algo aprendido. El modelo de la psicología profunda es completamente distinto. En este caso, el miedo existente corresponde a un conflicto básico inconsciente y no resuelto, al que hace referencia.

Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.

Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia y ansiedad en la persona, ya que la persona puede sentir miedo sin que parezca existir un motivo claro.

Desde el punto de vista social y cultural, el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos (miedo al miedo, miedo al amor, miedo a la muerte, miedo al ridículo) y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.
Desde el punto de vista evolutivo el miedo es un complemento y una extensión de la función del dolor. El miedo nos alerta de peligros que no nos han ocasionado algún dolor, sino más bien una amenaza a la salud o a la supervivencia. Del mismo modo en que el dolor aparece cuando algo nocivo ataca nuestro cuerpo el miedo aparece en medio de una situación en la que se corre peligro.

Para algunos, el miedo en el ser humano no guarda ninguna relación fisiológica (como reacción de alerta), sino que es un producto de la consciencia, que expande nuestro nivel de conocimiento.

El miedo es un producto emocional del cerebro.

Es interesante señalar que el miedo al daño físico provoca la misma reacción que el temor a un dolor psíquico.

El miedo produce cambios fisiológicos inmediatos: se incrementa el metabolismo celular, aumenta la presión arterial, la glucosa en sangre y la actividad cerebral, así como la coagulación sanguínea. El sistema inmunitario se detiene (al igual que toda función no esencial), la sangre fluye a los músculos mayores (especialmente a las extremidades inferiores, en preparación para la huida) y el corazón bombea sangre a gran velocidad para llevar hormonas a las células (especialmente adrenalina). También se producen importantes modificaciones faciales: agrandamiento de los ojos para mejorar la visión, dilatación de las pupilas para facilitar la admisión de luz, la frente se arruga y los labios se estiran horizontalmente.

Se ha demostrado que a través de la psicoterapia las personas afectada podrían aprender a actuar con menos miedo y a tener una mayor seguridad en sí mismas.

Claustrofobia, miedo a lugares cerrados.

Temor es el miedo a algo que se piensa que ya ha sucedido

La aprensión es la aversión a tocar algo.

El pánico es el miedo sin fundamento, colectivo y descontrolado

También existe el susto que es un miedo breve y súbito, procedente de una causa pequeña,

El miedo es también un arma de guerra.

El miedo es una característica inherente a la sociedad humana: está en la base de su sistema educativo (se define por el esquema básico del premio y del castigo) y es un pilar del proceso socializador.

Buena parte del sistema normativo se fundamente en el miedo, como muestra el Derecho Penal.

Desde el ámbito de la ciencia política y la filosofía el miedo se ha identificado como una de las características de la sociedad postmoderna. Por primera vez la especie humana se enfrenta a la posibilidad de su propia destrucción y extinción.

En los ámbitos castrenses, una buena parte del entrenamiento del soldado y en especial de las fuerzas especiales está orientada al control del miedo.

El miedo a la enfermedad, a la pobreza, a la guerra y a la muerte están presentes en la iconografía apocalíptica tradicional.

La Biblia cristiana hace mención al miedo en su primer libro. En concreto, el miedo se convierte en atributo humano por causa del pecado original: “Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estabas tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. (Génesis, 3,9)

La religión no es por si misma generadora de temores o angustias, pero si lo es el discurso político al cual apelan para generar adoctrinamiento.

Las religiones monoteístas evidencian un tipo de miedo religioso, el temor de Dios.

Otras religiones, como el budismo, se fundamentan directamente en la necesidad de evitar el dolor y el sufrimiento, y por tanto, de manera indirecta, tienen una especial relación con el miedo

En el judaísmo y el cristianismo, el temor de Dios es uno de los dones del Espíritu Santo, el cual inspira reverencia de Dios y temor de ofenderlo, y aparta del mal al creyente, moviéndolo al bien. Es el don que nos salva del orgullo sabiendo que lo debemos toda a la misericordia divina. Por el temor de Dios se llega al sublime don de la sabiduria.

El temor puede ser saludable, hay un temor propio y otro impropio. El temor puede hacer que la persona proceda con la debida cautela frente al peligro y de este modo evite la calamidad; o puede ser mórbido y acabar con la esperanza, lo que debilita la resistencia emocional y puede llegar al extremo de ocasionar la muerte.

El temor de Dios es saludable; consiste en un sentimiento de profunda reverencia hacia el Creador, y es un temor sano de desagradarle por el aprecio que se tiene a su amor leal y bondad, y debido también al reconocimiento de que es el Juez Supremo y el Todopoderoso, Aquel que puede castigar o destruir a los que le desobedecen.

El Eclesiástico precisa qué se entiende por temor a Dios. No se trata de un sentimiento que aturde y agobia, que provoca rigidez mental o pequeñez de espíritu, anulando la voluntad. El temor a Dios nace más bien de la mirada clara que lleva a descubrir que sólo Dios es digno del servicio del hombre; sus palabras, las únicas a las que se puede hacer caso; sus caminos, los únicos que vale la pena seguir; su ley, la única que merece sumisión. Al mismo tiempo, Dios es el único ante el cual puede humillarse el hombre. El es el único Dios verdadero, como lo ha demostrado con su inalterable y continua fidelidad a la confianza que los hombres han puesto en Él. Solamente de Él, y de nadie más, se puede decir que «es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro»

El temor de Dios es el único camino por el que el hombre llega a ser libre y a liberarse por completo.
El temor de Dios trae confianza y seguridad a los que andan en integridad (Proverbios 14:26-27)
El temor de Dios es aborrecer el mal  (Proverbios 8:13)
El temor de Dios es sabiduría  (Job 28:28; Proverbios 1:7; 9:10)

Dios es el dueño de nuestras almas, y tiene el poder de otorgarnos la salvación eterna o condenarnos.

Dios está permanentemente mirando todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y que El tiene el poder para premiarnos o castigarnos de acuerdo a nuestra conducta; lo cual nos debería motivar a ser cuidadosos y apartarnos del mal.

El temor a Dios es un reconocimiento humilde de que El es Dios y nosotros somos sus criaturas, y por lo tanto, El es digno de ser temido y reverenciado.

Dios es amor… Aleluya

NOTAS:
UNA DE LAS RAZONES POR LAS CUALES EL MUNDO ESTA EN DECADENCIA ES POR QUE LA GENTE HA PERDIDO EL TEMOR A DIOS Y SOLO SE ACUERDAN DE ÉL CUANDO ESTAN CERCA DE LA MUERTE O VIVEN SITUACIONES DE PANICO.

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