Te acuestas con la supuesta
certeza de que mañana disfrutarás de otro día, sin que eso sea verdad.
Aunque no te guste, lo sabio es pensar que puedes morir ahora mismo y que te conviene estar preparado.
¿Cómo? Con una consciencia tranquila, en paz con el ayer, sin temores, apegos ni pendientes.
Es el momento de liberar apegos, de disolver relaciones que no apoyan tu crecimiento y de ajustar emociones.
Es el momento de renovarte, de limpiar la casa y abrir puertas y ventanas para que entre la brisa nueva.
Es clave resolver todos los pendientes, soltar odios, culpas o rabias, y cerrar ciclos abiertos.
Sé consciente de que nada es permanente, elige fluir con los cambios y disfrutar de la vida, no sufras atrapado por los apegos.
Borra antiguos esquemas mentales, hábitos, relaciones, sentimientos y momentos dolorosos que te impiden seguir avanzando.
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Muerte un paso a la vida.

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