Así
lograremos las transformaciones que tanto necesitamos:
Sé
impecable con tus palabras.
Debemos ser conscientes de lo poderosa que es cada sílaba que sale de nuestra
boca. Podemos usar las palabras para construir o para destruir. Con una simple
frase podemos criar hijos poderosos o temerosos, podemos fortalecer nuestras
relaciones amorosas o destruirlas, podemos subir nuestra autoestima o
derrumbarla. Debemos hacer
un esfuerzo permanente por usar nuestras palabras para compartir amor y no para
discernir miedo ni odio. Recordemos, las palabras después de dichas solo pueden
ser perdonadas pero jamás olvidadas.
No
tomes nada personalmente. Hay que tomar consciencia que si
uno se ama a uno mismo, nadie
nos puede hacer sufrir. Cada quien carga con sus propias inseguridades, miedos y rabias
y por lo general busca descargarlas en los más débiles. Si somos capaces de
entender que cuando tratan de ofendernos de cualquier manera no se trata de
nosotros sino de los vacíos en ellos, no nos desgastaremos discutiendo
queriendo tener la razón ni nos dejaremos menospreciar. No somos responsables por los actos de los demás
pero sí de la manera como nos dejamos afectar.
No
hagas suposiciones: Siempre es mejor preguntar y
aclarar las dudas en vez de tratar de adivinar lo que el otro está pensando o
inclusive diciendo. Las suposiciones traen sufrimiento porque le mete nuestro
propio “veneno emocional” a los pensamientos de los otros. Antes de ofendernos,
preguntemos. Antes de quejarnos por lo que no nos dan, seamos explícitos y
pidamos lo que queremos.
Haz
siempre lo máximo que puedas.
Debemos actuar en cada una de las facetas de la vida porque amamos hacerlo, no porque esperamos alguna
recompensa. Si afrontamos todo lo que hacemos dando lo mejor de nosotros
mismos nunca permitiremos
que nos juzguen terceros. Tenderemos siempre la satisfacción de cumplir con nuestras propias
expectativas y no las de los demás.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios