No
existe un límite para el nivel de calidad que tú puedes alcanzar en tu vida.
En lugar de continuar haciendo algo más y de la misma
forma, considere hacerlo
cada vez mejor. En lugar de aumentar la cantidad de lo que haces, considera
la posibilidad de mejorar el nivel de calidad.
Vive con calidad, en lugar de vivir vorazmente. No te enfoques en lo mucho que
quieras tener, sino de lo bueno que puedas hacer y alcanzar con tu vida.
Dejar de lado la necesidad tediosa de tener más y más. Disfruta de tu capacidad de
darle un significado más profundo a lo que ya tienes.
Acércate
a Dios y mira las pequeñas cosas que pueden traer más alegría a tu vida.
Incluso esos pequeños momentos que pueden hacerte feliz.
Cada momento es una oportunidad para mejorar el nivel de
calidad de tu vida. Enfócate en la calidad, y no habrá límite a la riqueza que puedas
vivir, sentir y experimentar.
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