28 de octubre de 2018

SOBRE EL DESAPEGO

El apego por algo, no es problema de ese algo sino de la mente. Si se siente apego por un objeto y se desea tener y poseer, el problema no es del objeto, sino de la mente, que es la que genera la idea de querer tenerlo.

Así, una persona que se apegue, se apegará igual tenga o no tenga cosas por las que apegarse, pues el problema está en la mente, no en las cosas.

Si una persona vive sin nada, es pobre y no tiene nada, podrá siempre buscar algo a lo que apegarse, por ejemplo, si no tiene nada, podrá apegarse a sus pensamientos, a sus ideas, etc., porque el problema no está en el objeto de apego, sino en la mente y por eso hay que sanar la mente y lo que hay que hacer, no es desprenderse del objeto o de ese objeto material que tanto quieres, sino en mantener la mente apartada de esa idea de apego que la mente genera hacia el objeto, incluyendo los pensamientos, porque también podemos estar apegados a los pensamientos, pero lo que hay que hacer, no es regalar los pensamientos entre otras cosas porque los generamos nosotros y no podemos porque son nuestros y forman parte de nosotros, pero sí que podemos apartarlos y volver al momento presente cada vez que nos venga un pensamiento, cada vez que surja el pensamiento y así podremos apartarlo, centrando nuestra atención en este momento y no siguiendo la cuerda, el juego del pensamiento porque el pensamiento juega con nosotros, se ríe de nosotros y esto le encanta, se divierte mucho, porque nos maneja a su antojo, como él quiere, nos lleva de un sitio para otro y nosotros le seguimos a donde él nos dice como marionetas, como autómatas, por eso, para desprenderse del apego, es necesario apartar los pensamientos.

El problema no está en los objetos, en las cosas, sino en nuestra mente por eso debemos curar nuestra mente y no deshacernos de los objetos que nosotros creemos que sirven de apoyo para nuestro apego ya que el apego está en la mente, no en el objeto, por eso debemos curar nuestra mente, no el objeto ya que si no curamos nuestra mente, estaremos toda la vida apegados, si no a una cosa será a otra, si no nos apegamos a nada material, nos apegaremos a nuestros pensamientos, pero siempre habrá algo por lo que apegarse.

Una persona pobre puede parecer que no está apegada porque no puede apegarse a nada, porque no tiene nada, pero el hecho de no tener nada, no quiere decir que no esté apegada ya que todo el mundo que no está iluminado, está apegado al deseo y el deseo es lo que hace que nos apeguemos a una cosa u otra movilizando nuestro deseo hacia ese objeto o cosa y con eso lo único que conseguimos es seguir apegándonos al deseo porque el deseo hacia un objeto o cosa, lo mantiene vivo y hace que no desaparezca y que dicho deseo permanezca gracias al apego por ese objeto o cosa que lo mantiene vivo, por eso, una persona no iluminada, desea, y por eso siempre será vulnerable al apego material o al apego a los pensamientos e ideas que no son más que apego al deseo que lo alargan y lo mantienen vivo, pero si esta persona, elige desapegarse, elige liberarse del deseo, haciendo por ejemplo, meditación y sobretodo y lo fundamental, no haciendo caso al ego, a su yo, entonces se libera, ya sea rica o pobre porque un pobre puede no tener nada pero puede pasarse toda su vida deseando tener algo, entonces en este caso, estará igual o más apegado que un rico.

Pero todo lo que nos pasa forma parte de nuestra experiencia, cuantas más experiencias tengamos, más aprenderemos de ellas, por eso pienso que es necesario apegarse para cansarse del apego a lo material y llegar a darse cuenta de que se necesita la felicidad, no el apego ni el deseo.

Nosotros elegimos nuestras experiencias, pero si lo que se necesita, en cambio, es liberarse del apego y del deseo, esto a pesar de también ser apego, será un apego más sublime y espiritual y entonces, haremos meditación y trataremos de liberarnos del apego y del deseo, es entonces, cuando comienza nuestro camino espiritual y aunque alguna vez recaigamos de forma temporal de nuevo en el apego material, se controlará y se mantendrá uno alejado de él porque conocerá cuál es su camino espiritual y se seguirá en él.

La meditación nos ayuda a liberarnos del apego y del deseo, por eso es tan importante y una vez que hemos comprendido que queremos desapegarnos, seguiremos el camino del desapego hacia la iluminación de forma directa.

En principio seremos Hinayana, vehículo que desea la iluminación para uno mismo, pero deberemos practicar el Mahayana aunque deseemos la felicidad sólo para nosotros y esto se hace diciendo: "Deseo la felicidad para todos los seres".

Por eso es tan importante la meditación, porque nos enseñará desapegarnos y a liberar la mente de nuestro apego, de nuestro deseo, de nuestra necesidad y nos hace cada vez más libres.

El deseo es ya de por sí un apego y la forma de liberarse del deseo es llenándonos de amor, practicando la bondad, el amor a los demás, y haciendo meditación pues el deseo siempre busca algo por lo que apegarse y mantenerse y siempre lo encuentra, pero la meditación lo que hace es disolverlo, hacerlo desaparecer.

Habría un caso que sería no hacer nada, pero aquí el deseo se manifiesta también como aburrimiento y como deseo de hacer algo, pero si en este momento apartamos de nosotros el aburrimiento, esto sería meditación ya que reduciríamos nuestro deseo y hasta en algún instante podríamos llegar a experimentar la ausencia de deseo.


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