Eres inteligente y vas por el buen camino cuando descubres los “costos
ocultos” de tus acciones.
Esos costos son similares a los que busca el inversor cauto antes de
embarcarse en una obra o empresa.
Luego viene una decisión férrea para alejarse de algo dañino,
pero con apariencia de grandioso.
La verdad es que las pirámides prometedoras no son solo
financieras, también son afectivas o emocionales.
Abundan los seres falsos que demasiado tarde ven todo lo
que pierden en sus relaciones furtivas.
Ganar para perder es el castigo de los que no van
más allá de la epidermis y sufren de facilismo.
Lo fácil tienta, seduce y enceguece, lo fácil te da goces pasajeros y
dolores permanentes.
Por eso te conviene reflexionar, tener
fuerza de voluntad y no
ver bienes en lo que te llevará a sufrir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios