Perdonar
es un proceso que lleva tiempo, gozas al hacerlo y sufres si continúas odiando
o te vengas.
El
odio, el rencor, el resentimiento, la rabia y la venganza le pasan factura a tu
ser y a tu salud
Ámate
y no mantengas la herida abierta y el dolor que la
acompaña, porque anclas tu barco en el muelle del dolor.
A
veces el perdón te lleva a la reconciliación y al olvido,
pero no es necesario dar esos pasos.
Puedes
recordar en paz, y en ocasiones lo mejor es cerrar un ciclo y tomar distancia
para que no te vuelvan a maltratar.
Pide
a Dios sabiduría y sigue tu corazón para saber si lo
sensato es irte o reestablecer y reparar una relación.
Es vital que el ofensor reconozca sus errores y tome medidas para corregir o
enmendar el daño causado.
Perdonar
para nada es seguir de víctima, perdonar es amarte, valorarte y no aceptar abusos.

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