La vida no es complicada, te la
complicas cuando no respetas a los otros e interfieres en su proceso.
Tú
crees que ayudas, pero en realidad impides que alguien aprenda lo que necesita
aprender en la Escuela del dolor.
Cada ser es libre y es posible que,
como es habitual, elija estrellarse para tomar consciencia.
Tú
haces lo que sea, a las buenas a las malas, para impedirlo y a eso lo llamas
amor.
Olvidas que amar es no interferir en la
vida del otro y
respetar los procesos aunque no te gusten.
Con un
niño influyes y pones límites para educar, pero con alguien grande lo que haces
es crear conflictos nefastos.
Cada ser tiene su destino y sus
aprendizajes que a veces son duros y tú no los puedes evitar.
Pide a Dios sabiduría para no
interferir y no sobreprotejas porque anulas al otro. Elige respetar.

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