La
inteligencia ya no se mide por CI (Cociente Intelectual) sino que ahora tiene
mucho protagonismo el CE (Cociente emocional) y cómo éste guía nuestro
comportamiento cotidiano. Saber relacionarnos, hablar y escuchar, comunicar y
gestionar emociones, ser asertivo, tomar decisiones, aceptar cumplidos.
¡Todo eso nos convierte en
personas más capaces y más dispuestas a afrontar los problemas de la vida!
Las
características que distinguen a las personas con alta inteligencia emocional:
1.
Autoconocimiento emocional:
·
Reconocimiento de emociones: Son capaces de identificar y nombrar
sus emociones con precisión, incluso las más complejas o sutiles.
·
Comprensión de las emociones: Entienden el origen, la causa y
las consecuencias de sus emociones.
·
Aceptación de las emociones: No juzgan ni reprimen sus
emociones, las aceptan como parte de sí mismos.
2.
Regulación emocional:
·
Manejo del estrés: Mantienen la calma bajo presión
y controlan sus emociones en situaciones desafiantes.
·
Flexibilidad emocional: Se adaptan a los cambios
y a las nuevas situaciones con facilidad.
·
Motivación personal: Se motivan a sí mismos
para alcanzar sus objetivos y superar obstáculos.
3.
Empatía:
·
Comprensión del otro: Se ponen en el lugar de los
demás y comprenden sus emociones y perspectivas.
·
Escucha activa: Prestan atención
genuina a los demás y
escuchan sin juzgar.
·
Comunicación asertiva: Expresan sus necesidades y
opiniones de forma clara y respetuosa.
4.
Habilidades sociales:
·
Construcción de relaciones: Crean relaciones sólidas y
positivas con los demás.
·
Resolución de conflictos: Manejan los conflictos de forma
efectiva y encuentran
soluciones satisfactorias para todas las partes.
·
Trabajo en equipo: Colaboran eficazmente con otros
y trabajan hacia un objetivo común.
5.
Autoestima:
·
Confianza en sí mismos: Confían en sus capacidades y
habilidades.
·
Sentimiento de valor: Se valoran a sí mismos y se sienten orgullosos de sus
logros.
·
Aceptación de sí mismos: Reconocen sus fortalezas y
debilidades, y se aceptan tal como son.
6.
Optimismo:
·
Visión positiva: Tienen una perspectiva
positiva de la vida y esperan lo mejor del futuro.
·
Resiliencia: Se recuperan de los
contratiempos y aprenden de sus errores.
·
Proactividad: Toman la iniciativa y buscan soluciones a los
problemas.
7.
Adaptabilidad:
·
Flexibilidad mental: Se adaptan a los cambios
y a las nuevas situaciones con facilidad.
·
Apertura a la experiencia: Están abiertos a nuevas ideas
y perspectivas.
·
Capacidad de aprendizaje: Aprenden de sus experiencias y
de los demás.
8.
Reconocen sus sentimientos y los de los demás.
Tienen un amplio vocabulario emocional que les ayuda a saber
expresar exactamente cómo se sienten y ponerlo en palabras. Además, tienen lo
que llamaríamos “empatía“, es decir, ponerse en los zapatos de la otra persona y sentir lo que siente el
otro. Reconocen las expresiones y el lenguaje no verbal de las demás
personas para interpretar qué es lo que sienten y sacar toda la información
posible de ello.
9.
Expresan correctamente sus emociones y sus pensamientos.
Al reconocer las emociones y los
sentimientos propios es
más fácil que sepan qué tienen que hacer o cómo tienen que comportarse.
En este sentido, expresan
sus emociones y sus pensamientos de una manera más honesta consigo
mismos y con los demás. No
se callan sus emociones, las escuchan y conocen qué quiere decir cada
emoción en cada contexto. Saben
regular la intensidad de sus emociones y expresarlas en la forma justa,
tal y como ellos quieren. Son
los dueños de su expresión emocional, no meros peleles a merced de sus
emociones desbocadas.
10.
Son fuertes y no se ofenden con facilidad.
La personas con alta inteligencia
emocional se caracterizan por
tener una personalidad firme y no tomarse demasiado a pecho los comentarios
ajenos. No se llevan las amenazas a lo personal y saben diferenciar
entre hechos y opiniones. Diferencian
las críticas constructivas de las críticas que sólo pretenden hundirlos
y saben alejarse de comentarios despectivos que sólo traen destrucción. Saben distinguir entre los
ataques y cómo reaccionan ante esos ataques y deciden hacerlo de la forma menos
dolorosa para ellos mismos.
11.
Reconocen cuando se equivocan y rectifican.
Equivocarse es innato al ser humano y a
todo proceso de aprendizaje. Las
personas con alta inteligencia emocional aprenden de los errores en vez de
sentirse víctimas. También
piden perdón cuando es necesario si han hecho algo que ha podido afectar
a otras personas de manera negativa. Piden perdón de corazón y perdonan.
Reconocen
sus errores humildemente e intentan poner en marcha todo lo
necesario para subsanar el daño o mejorar la situación. No se obcecan con una
idea y se hunden con el barco, sino que están abiertos a nuevas ideas y opiniones teniendo en
cuenta que son ellos los que pueden estar equivocados.
12.
No buscan la perfección.
Saben
que nadie es perfecto y que la perfección es una ilusión que lleva a tener
expectativas demasiado distorsionadas respecto de la realidad. No persiguen hacerlo todo bien a la primera. Saben que todo forma parte del
proceso de aprendizaje y que errar es humano. La perfección es una
trampa, una manera de retenerte y mantenerte en la parálisis por el análisis.
13.
Se cuidan y saben lo importante que es la salud.
Duermen
lo suficiente, hacen deporte, se alimentan bien, mantienen relaciones sanas, se
alejan de los problemas, buscan el bienestar.
Saben
qué conductas les benefician y no dudan en hacerlas. Saben a
dónde le conduce tener apatía en sus vidas y son conscientes de que sólo tenemos un cuerpo y una
vida. Como decían los griegos, Mens sana incorpore sano (“una mente sana en un cuerpo sano”).
Toda persona con alta inteligencia emocional cuidará su cuerpo de la misma manera.
14.
Se enfocan en lo positivo, aún en la adversidad.
Las personas altamente inteligentes
emocionalmente son conscientes de su entorno y no se centran demasiado tiempo en lo negativo.
Prefieren mantener el foco en lo positivo de cada situación, incluso cuando
tienen problemas. Practican
la disociación y ven la situación desde distintos puntos de vista para
encontrar una solución. No se agobian con los problemas y se hunden sino
que ponen todas sus energías en aquello que pueden hacer para resolver la situación, aquello
que sí depende de ellos y que tienen bajo control. Ante toda dificultad, existe algo positivo en lo
que enfocarse.
15.
Se rodean de gente alegre y con buenas vibraciones.
“Dime
con quien andas y te diré quién eres” es algo que tienen claro las personas con
alta inteligencia emocional, por eso se relacionan con gente
soñadora, personas optimistas y con energía positiva. Se alejan de personas tóxicas y vampiros
energéticos que sólo quieren arrastrarlos a su visión negativa de la vida.
Al tener buenas vibraciones y rodearse de gente positiva, ven el mundo desde una
perspectiva más sana y que favorece la creatividad. Suelen relacionarse
con personas que sean buenas influencias y que les llenen.
16.
Defienden su asertividad Saben decir NO.
Saber
decir que NO es un paso de gigante si quieres aspirar a tener alta inteligencia
emocional. Estas personas ponen límites cuando es
necesario y defienden sus valores ante todo. La asertividad es saber decir aquello que sientes y
quieres respetando tus derechos y los de los demás.
17.
Aprecian y valoran lo que ya tienen.
No centran su atención en aquello que les
falta sino que valoran lo bien que están con lo que ya tienen. Las personas con alta
inteligencia emocional tienden a evaluar positivamente su vida, sus relaciones,
su trabajo y su estatus económico aunque no sea el que ellos querían. No sienten frustración por lo
que aún no tienen, prefieren enfocarse en lo que han avanzado y lo que
ya poseen. Valoran las
experiencias que les da la vida y que les hacen ser como son.
18.
Saben pasar página y no anclarse al pasado.
Han
aprendido a cerrar etapas y a no revivir. Continuamente
aspectos del pasado, positivos o negativos. Viven en el presente y no se atormentan continuamente
por lo que pueda venir en el futuro. Eso les lleva a sufrir menos ansiedad y estrés. Ser inteligente
emocionalmente requiere saber cuándo ha terminado una etapa de tu vida y comienza otra, sin dejar de
crecer por el camino.
19.
Conocen sus debilidades y sus fortalezas y se mejoran Continuamente.
Saben cuáles son sus virtudes y sus
puntos fuertes, pero también conocen profundamente cuáles son sus debilidades y
sus puntos débiles. Esto
viene de un proceso de autoconocimiento profundo (un conócete a ti mismo en
toda regla). Las personas con alta inteligencia emocional tratan de mejorarse a sí mismos continuamente,
manifiestan valores altos en resiliencia (la capacidad de reponerse tras
una caída). Aún con limitaciones, no dejan de querer conseguir sus sueños y
crecer por el camino.
20.
No les asusta cambiar.
Saben
que cambiar forma parte de la vida y que negar el cambio es negar la vida misma. Abrazan la incertidumbre y aceptan que hay cosas que no pueden
controlar. Agradecen las
oportunidades que les brinda la vida para cambiar y reinventarse, siempre en un
proceso de mejora constante. Cambiar pensamientos, formas de actúar,
creencias. Todo forma
parte del viaje del desarrollo personal.
21
Son proactivos, no reactivos.
Las
personas con alta inteligencia emocional son proactivas, es decir, se mueven antes de que la situación lo exija. Proponen planes, estrategias, se
plantean objetivos, etc. Tienen una mentalidad y una actitud de éxito y
actúan en pos de sus objetivos marcados. Miran la vida desde una perspectiva de aprendizaje, no de
victimismo. De esta forma no se resignan a un papel pasivo en sus vidas
sino que “cogen el toro
por los cuernos” y son ellos los que escriben su destino No esperan a
que la vida mueva ficha, se mueven ellos primero.
22
Son dueños de su tiempo y deciden en qué emplean sus energías.
Saben gestionar su tiempo de trabajo y su
tiempo de ocio, su tiempo de estudio y su tiempo de relax Establecen horarios,
planifican tareas y definen objetivos No les importa cancelar planes si con ese
tiempo pueden hacer algo prioritario para ellos Conocen cuáles son sus valores
y los riegan Continuamente Emplean su tiempo y sus días en aquello que les
apasiona y lo dan hacia los demás como un regalo.
23.
Saben autogenerarse momentos de felicidad.
La felicidad no es algo externo que les
viene o no les viene, la felicidad es una forma de ver la vida. Las personas con alta
inteligencia emocional saben autogenerarse emociones positivas y que sirvan de
potenciador de situaciones mágicas. Manejan las emociones a su gusto y
pueden elegir cómo sentirse en cada situación. De esta forma, saben generar
emociones agradables que le ayuden en su día a día.
Las personas con alta inteligencia
emocional son capaces de
comprender y gestionar sus propias emociones, así como comprender y empatizar
con las emociones de los demás. Estas habilidades les permiten construir relaciones sólidas,
resolver conflictos de forma efectiva, alcanzar sus objetivos y vivir
una vida más plena y satisfactoria.
La inteligencia emocional no es un rasgo
con el que se nace, sino
que se puede desarrollar y mejorar con el tiempo. Si quieres aumentar tu
inteligencia emocional, existen diversos recursos disponibles, como libros,
cursos y talleres.
Si necesitas ayuda para desarrollar tu
inteligencia emocional, no
dudes en consultar con un profesional de la psicología.
Nada
está escrito y tú puedes convertirte en una persona con alta inteligencia
emocional
Reflexión de un sacerdote católico
En la hermosa creación, Dios ha tejido la inteligencia
emocional como un regalo celestial. Las personas con esta gracia comprenden las
melodías de las emociones, armonizando amor y compasión en sus vidas.
Como si fueran instrumentos afinados por el Creador, estas almas sintonizan con las necesidades del
prójimo, danzando al compás de la empatía. En la sinfonía de la vida, su virtud resuena como una
dulce melodía, elevando corazones heridos y construyendo puentes hacia la paz.
En el arte divino de la inteligencia emocional, hallamos la huella de Dios, quien nos invita a ser
instrumentos de su amor en el mundo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Por favor, escriba aquí sus comentarios