La
masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico,
filosófico, discreto, armónico, selectivo, jerárquico, internacional, humanista
y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad.
Afirma
tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la
conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo
social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además
del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y
alegorías tradicionales tomadas de la albañilería o, más específicamente, del
Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales
medievales.1
Aparecida en Europa entre finales del siglo XVII y
principios del XVIII, la masonería moderna o «especulativa» ha sido descrita a
menudo como "un sistema peculiar de moral, bajo el velo de alegorías y
enseñado por símbolos". Se
presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular
que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros
desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir
estos valores a su entorno.
Los masones quieren combatir el hermetismo con el que
tradicionalmente se los ha asociado.
Datos sobre los masones:
Se
estima que hay unos seis millones de masones en todo el mundo
Se reúnen en un templo al que llaman logia, ya que es
donde los antiguos canteros se encontraban mientras trabajaban en una iglesia o
catedral
Usan delantales o mandiles masónicos, que se remontan a
la teoría de que la masonería evolucionó a partir de los canteros que los
usaban para protegerse durante el corte de las piedras
El "tercer grado" es la etapa final antes de
convertirse en masón de pleno derecho. La ceremonia implica un exhaustivo
interrogatorio, que es de donde procede la expresión "someter a alguien al
tercer grado"
Algunos
masones reconocidos fueron el ex primer ministro británico Winston Churchill o
los escritores Arthur Conan Doyle, Rudyard Kipling y Oscar Wilde
Separación por sexos: La masonería segrega a hombres y
mujeres en distintas logias. La primera logia femenina en Inglaterra se creó en
1908. Su primer venerable maestro fue un varón. Después, el 100% de sus
componentes fueron mujeres y se vetó la participación de ellos.
Las actividades realizadas por hombres y mujeres son las
mismas: "Hacemos los mismos rituales, las mismas ceremonias, pero estamos
completamente separados de ellos", dijo tras más de 21 años como parte de
la asociación, lo que la convierte en uno de los miembros femeninos más
veteranos de las logias de Inglaterra. Pero la separación por sexos sigue
teniendo detractores, también entre los propios masones.
"la masonería está impregnada de tradiciones y sus
rituales son peculiares, pero no más que los de la Iglesia católica".
La
vertiente social del grupo: los 33 millones de libras (unos US$46 millones)
recaudados por las 180 logias inglesas para proyectos de beneficencia en 2017
convierten a la masonería en uno de los mayores donantes de Reino Unido.
Se
destaca la lealtad y el sentimiento de pertenencia a un grupo cerrado.
"A lo largo de los años, construyes relaciones, acabamos haciéndonos
amigos" que derivan en la formación "de una red".
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